Buscar

__________________________________________________________



Esta página es una traducción. El original se encuentra aquí.


Bob Dean: Oficial y caballero - Parte 1

Una entrevista en vídeo con el ya retirado sargento mayor Robert Dean
Phoenix, Arizona, mayo de 2007


Grabada, editada y dirigida por Kerry Cassidy y Bill Ryan


Bob Dean: Es EL asunto más importante en la historia de la humanidad, según mi opinión. No se trata únicamente de que no estamos solos, sino de que nunca lo hemos estado.

... Es una suerte, como ya he comentado, que no terminase en la cárcel, porque saqué a mis amigos de sus casillas. Me aproveché de mis credenciales de seguridad hasta el límite. Abría archivos de documentos clasificados, buscaba material y miraba fotografías y reproducía cosas que no deberían ser reproducidas.


... Si hubiera habido alguna amenaza de estos tipos (apunta hacia arriba), quienesquiera que fueran, ya habría sucedido hace mucho tiempo. Como solía decir uno de nuestros generales, “podrían habernos aniquilado desde el principio”.


... Porque cuando empezamos a dispararles tenían una manera singular de eliminar todos los sistemas eléctricos de nuestros aviones.


... Pero estos tipos podrían estar andando por los pasillos del cuartel general de SHAPE, o el Pentágono, o la Casa Blanca.
Kerry Cassidy: ¿Y realmente lo estaban?
Bob Dean: Siempre he sospechado que sí, sí lo estaban.

... ¿Cómo les dices a los fundamentalistas cristianos que ese hombre encantador de Galilea hace dos mil años formaba parte de ese programa?


... Me dio un toque, se acercó a la cámara blindada, sacó una cosa y la tiró sobre mi mesa. Me dijo, “Hey, esto te despertará. Léelo”. Era La Evaluación. Me comentó: “Cuando el viejo leyó aquella historia, aquel informe, La Evaluación, le impactó como un camión, como una tonelada de ladrillos”. Me aseguró que el general tiró su gorro sobre la mesa y le dijo, “¿Sabes lo que significa esto? Todo lo que tenemos, todo lo que hemos hecho, todo lo que hemos tenido, no tiene absolutamente ninguna importancia.”


... Una frustración y un enfado monumental porque el gobierno continuaba mintiendo al pueblo durante todos estos años.




Inicio de la entrevista

Kerry Cassidy: Es Ud. un verdadero héroe, ¿sabe?, un héroe de verdad para mucha gente, porque un día se atrevió a dar el paso adelante y dijo, “He firmado un documento pero, ¿sabes?, no tiene importancia, que vengan a por mí. Yo voy a decir la verdad porque la gente tiene que saber”.

Bob Dean: Tú lo has dicho, y  lo voy a repetir, y también lo he comentado con Bill antes: desde el principio creí, y sigo haciéndolo en el fondo de mi corazón, que esta es la historia más grande en la historia de la humanidad. Esta es la historia de quiénes somos, de cómo llegamos aquí, de qué tipo de especie somos y ¿de? adónde vamos. En mi opinión es el asunto más importante en la historia de la humanidad.

No es únicamente que no estamos solos, sino que nunca lo hemos estado. Hemos mantenido algo que he comentado muchas veces. Hemos tenido una interrelación íntima con una avanzada inteligencia extraterrestre desde el principio de la historia humana. Y eso es dinamita. He tratado de compartir lo que he aprendido. Le comentaba antes a Bill que os contaré lo que he visto, lo que he descubierto y las conclusiones a las que he llegado. Esta será probablemente, lo creo sinceramente, mi última entrevista. Así que compartiré con vosotros aquello en lo que creo firmemente y todavía mantengo hoy en día, que ¿es que? esta es la historia más grande de la historia humana.

Incluye quiénes somos; qué somos como especie. Cómo surgimos. Durante muchos, muchos años, yo mantenía la opinión de que una vez consiguiéramos hacer esto público, muchos de nosotros, los que ocupan puestos militares, saldrían a la luz pública para explicar lo que saben, lo que han visto y las conclusiones a las que han llegado. Experiencias que hemos tenido personalmente, y yo ingenuamente seguía pensando que, una vez todo esto saliera a la luz y fuera revelado, el público iba a pedir más y más información.

“Oh sí, cuéntenos más, cuéntenos más, cuéntenos más”. Luego el gobierno respondería desclasificando secretos y revelándole la verdad a la gente. Pues bien, perdonadme; desde luego que ya he aprendido mi lección. Eso no ha sucedido y simplemente no creo que pase porque esta historia es demasiado grande.

Incluye nuestro origen como especie, como raza. Casi he llegado a un punto en el que simpatizo con el gobierno por no contar la verdad. A un punto en el que simpatizo con el gobierno cuando afirmo que las masas de gente ahí fuera probablemente NO estén preparadas para la verdad. Que esas masas seguramente no podrían digerir la verdad, porque la verdad es increíble. Es explosiva.

Uso la analogía de la caja de Pandora, y sé que estáis familiarizados con la vieja leyenda griega. Este asunto de los alienígenas, este tema de la presencia extraterrestre, es como la caja de Pandora. No puedes abrirla sólo un poco. No puedes abrir un poco la tapa y dejar salir un poco porque si abres la caja ...BUUUM...termina saliendo todo.

Las masas van a demandar más, más, más y más. Y creo que están en su derecho, pero la cantidad de información será tan descomunal que hará tambalear los cimientos de nuestra sociedad, literalmente como un terremoto.

K: ¿Consideras que tienes algo de persona ordinaria? Lo digo porque obviamente eres bastante extraordinario.

B: Siempre me he visto como un tipo normal, sí.

K: Bien, y estás con todo esto. Así que por qué...

B: No es fácil.

K: No es fácil...cierto.

B: No.

K: ¿Puedes decirme cómo fue?

B: Déjame comentar que...

K: ¿Cuándo supiste de esto por primera vez...?

B: Sé de esto desde hace 40 años.

K: Bien.

K: Cuando al principio empecé a obtener algo de información de todo lo que involucraba, para mí fue como engancharme a una droga. Sabes, he tomado drogas. Bueno, fumo un poco, bebo café y disfruto de un poco de whisky de tanto en tanto.

K: (risas)

B: Pero déjame decirte, nunca he tomado drogas duras.

K: Bien.

B: Me convertí en una especie de adicto, una vez descubrí, oficialmente, por documentos del gobierno, todo lo que estaba pasando. ¡Dios mío, no podía parar! No podía dejar de descubrir. Era una voracidad incontrolable por saber más y más y más. Me convertí en un incordio para mis amigos. Es un milagro que pudiera retirarme honorablemente sin terminar en Fort Leavenworth, que son unas barracas disciplinarias, por cierto.

Es una prisión, una prisión militar. Es increíble que haya llegado a este punto en mi vida sin pisar la cárcel.

K: De acuerdo... ¿Eras un personaje respetable durante el tiempo que descubriste esta información? Dirías que en tu carrera como militar...

B: Sí, se me había entregado un documento de “Alto Secreto Cósmico”.

K: Bien.

B: Lo que era y sigue siendo la clasificación de máxima seguridad de la OTAN.

K: De acuerdo, pero... ¿Alto Secreto Cósmico? ¿Significaba eso que serías ¿ibas a ser? capaz de tener acceso a los secretos de nuestras relaciones extraterrestres con otros planetas?

B: No, simplemente significaba que tenía derecho a acceder a documentos militares, un estudio que la OTAN llevó a cabo entre 1961 y 1964. Cuando llegué al SHAPE en París en 1963, tuve constancia de un proyecto que estaba en desarrollo.

Tenía una autorización de Alto Secreto cuando llegué, que debías tener ¿necesitabas? para acceder a este puesto en particular. Era un puesto de primera, por cierto, París en aquella época. Me llevé a toda mi familia, mis hijos fueron al instituto en París. Fue un puesto que yo elegí, y no a todo el mundo se le permitía acceder a él. Te seleccionaban y analizaban y tenías que reunir un montón de puntos a tu favor en diversos aspectos.

K: Ya sé pero, Alto Secreto. Quiero decir, ¿eras tan inocente? ¿No tenías ni idea...

B: No, no, no.

K: ...cuando tuviste acceso por primera vez a esta información?

B: Tenía algunas sospechas, y sentía curiosidad por los asuntos de extraterrestres.

K: Así que ya tenías algunas sospechas por el año...

B: Oh, sí, sí.

K: ...en los 60.

B: Bueno, ingresé en el ejército en 1950.

K: Bien.

B: Prestaba atención, y solía leer mucho, y siempre tuve mis sospechas de que sucedían más cosas de las que nos informaban.

K: ¿Tenías constancia de bases extraterrestres por aquel entonces?

B: No, en aquellos días no. Pero formar parte del estudio de SHAPE en 1964 fue como un regalo para mí. Abrió mi mente hasta un punto que, OH DIOS, ¡esto es real! No sólo vi informes y estudios y análisis, y fotografías, sino que había informes de autopsias que también pude estudiar. Porque ya había habido accidentes, recuperación de cuerpos, y todo lo demás.

K: ¿Así que de cuántas páginas constaba el documento?

B: Oh, el estudio en si tenía un grosor de una pulgada y media.

K: Oh, ¿así que era un pequeño libro?

B: Sí. Bueno, estaba complementado con 10 pulgadas de apéndices y, ¿cómo los llaman...? anexos.

K: Vaya.

B: Había diez de estos. De manera que el estudio había expuesto el problema, como cualquier estudio militar. Presentaba el problema, el propósito y el significado del estudio y algunas conclusiones del mismo. Y luego se refería a los anexos, que eran los que contenían todos los detalles.

K: Ya veo.

B: Por ejemplo, había un anexo sobre la recuperación de cuerpos y autopsias, con fotografías.Así que un día tuve la oportunidad de contemplar todo esto gracias a mi autorización de seguridad cósmica, que me permitía acceder a ello, en la cámara blindada.

K: ¿Puedes volver a ese lugar cuando tú quieras?

B: Bueno, cada vez que estaba trabajando en SHOC. SHAPE es el Cuartel General del Alto Mando de las Potencias Aliadas en Europa. SHOC es el Centro de Operaciones del Alto Mando Supremo. Era una habitación, una sala de guerra. Yo trabajaba allí dentro habitualmente. Me encargaba de las listas del personal y sus tareas. Por aquel entonces yo era un  suboficial de alto rango, era un sargento mayor de alto rango y mi autorización me permitía...  Yo tenía una mesa en SHOC. Tenía una mesa en una esquina de dicho centro de operaciones, me encargaba de las listas de horarios y estaba a cargo de darles tareas y demás a los soldados rasos. Incluso me encargué de asignarles los turnos a los controladores, que eran oficiales.  Coroneles, capitanes de la Marina que tenían un rango O-6. Estábamos en medio de una maldita guerra fría.

K: Entiendo, así que fue durante la guerra fría.

B: Esto era en los 60. Yo llegué en 1963. El estudio se completó en 1964. El Pacto de Varsovia y la OTAN se enfrentaban alrededor de una Europa dividida. Estábamos armados hasta los dientes. Contábamos con 50 divisiones aquí. Los soviéticos y el Pacto de Varsovia tenían unas 100 divisiones. La Tercera Guerra Mundial estaba a sólo un paso. Eso es lo cerca que estuvimos. La gente joven como vosotros hoy en día no os podéis imaginar lo que fue todo aquello.

K: De manera que te dieron una mesa de trabajo allí. En otras palabras, eso era mucha responsabilidad.

B: Sí, yo trabajaba en la sala de guerra. Tenía acceso a la cámara blindada y mis credenciales me permitían entrar.

K: De manera que estamos en medio de la así llamada Guerra Fría, y tú estás sentado leyendo sobre nuestras relaciones e interacciones con razas alienígenas.

B: Bueno, déjame darte las razones en primer lugar de por qué se concluyó ese estudio. En febrero de 1961 hubo una oleada masiva de objetos voladores no identificados, provenientes del este del área del Pacto de Varsovia, volando hacia el oeste, sobrevolando nuestras líneas, sobre líneas de la OTAN, sobre Alemania, sobre Francia. Estos objetos volaban muy alto, eran muy rápidos, en formación, obviamente bajo control inteligente.

K: ¿Pudiste ver esto?

B: Tenían forma de disco.

K:¿Pudiste observarlo?

B: No. No pude. Yo no estaba aun allí en 1961.

K: Vaya, ¿y fueron filmados?

B: Oh sí, tenemos una cinta de ello.

K: ¿De verdad? ¿Cuántos había?

B: El tema es que Gordon Cooper, al que estoy seguro que conoces, uno de los astronautas más famosos de aquella época, Gordon ha muerto ya... pero Gordon me lo confesó una vez y lo declaró también públicamente. Dijo, “Cuando volaba sobre Alemania en los 50, veíamos esas cosas todo el tiempo. Nos preguntábamos qué serían porque era evidente que eran maniobrados por algún tipo de  inteligencia. Sobrevolaban nuestras líneas o salían del sector soviético volando hacia el oeste”. Como decía, sobre Alemania, Francia, Inglaterra. Giraban hacia el norte sobre la costa del sur de Inglaterra, y a continuación desaparecían de los radares de la OTAN sobre el Mar de Noruega.

K: De acuerdo, y me imagino que el gobierno sabía que aquello no eran los soviéticos, ¿es eso cierto?

B: El gobierno no sabía desde el principio –al menos no la OTAN– qué era aquello. Pensamos que eran los soviéticos durante un tiempo. Descubrimos que los soviéticos estaban convencidos que éramos nosotros.

K: Vale.

B: Pero volaban muy alto, era evidente que bajo control inteligente y en formación y en ocasiones aparecían en masa. La oleada de febrero del 61 estaba compuesta por cientos de ellos...no podían contarlos. Y pensaron, “¡Oh, Dios mío! Aquí empieza la Tercera Guerra Mundial”.

K: Exacto. ¿Y la base en esos momentos no decidió apuntar y disparar?

B: Todo el mundo estaba en alerta. No teníamos la posibilidad de disparar porque volaban demasiado alto y eran demasiado rápidos. Y en aquellos días no teníamos ni los aviones ni el armamento para enfrentarnos a aquello. Y, por supuesto, siempre estaban bajo control inteligente.

K: ¿Así que fue por ese motivo que se inició el estudio?

B: El estudio se inició en el 61. Yo llegué en el 63. Se concluyó y fue publicado en el 64. Fue concluido y publicado en el 64. Y eso es, como he dicho, lo que cambió mi vida.

K: De acuerdo, ¿cuáles fueron las conclusiones? ¿Habías comentado que llegaron a ciertas conclusiones? ¿Comentaste que llegaron a ciertas conclusiones? Comentaste que llegaron a ciertas conclusiones...

B: El estudio se había diseñado inicialmente para determinar si existía una amenaza para las fuerzas aliadas en Europa. Era un estudio militar...un simple principio. ¿Qué demonios está pasando? ¿Representa algún peligro?

K: ¿Lo hay? ¿Lo había?

B: Concluyeron después de 3 años que, aparentemente, no. No constituía una amenaza.

K: ¿En serio?

B: Así es. Y la razón por la que llegaron a esa conclusión fue en primer lugar porque la tecnología a la que habíamos sido expuestos, la tecnología que había sido repetidamente demostrada a nuestros militares, a los soviéticos, a todo el mundo, estaba tan a años luz de cualquier cosa que pudiéramos imaginar, que aquella tecnología debía ser de otro mundo. De manera que, si estos tipos hubieran querido amenazarnos, quienesquiera que fueran, todo se habría terminado en ese momento.

Como uno de nuestros generales solía decir, “podrían habernos aniquilado desde el principio.” Porque nos mostraron repetidamente tecnología que nosotros no podíamos ni empezar a comprender.

K: Bien, ¿esto es en los 60? Pero ¿no fue Eisenhower quien tuvo una reunión o acordó un pacto con estos seres mucho antes de esa época?

B: Déjame volver atrás un momento y decirte que para mí el principio de todo fue este estudio.

K: De acuerdo.

B: Abrió las puertas de mi mente, por decirlo de alguna manera. No podía dejarlo, no podía olvidarme de ello, no podía seguir como si nada después de aquello. Y durante los años descubrí más, leí más y, como decía, fue una suerte que no acabara en prisión.

Porque saqué a mis amigos de sus casillas. Porque volví locos a mis amigos, saqué provecho de mis credenciales de seguridad todo lo que pude. Entraba en archivos de documentos clasificados, buscaba material y miraba fotografías y reproducía cosas que no deberían ser reproducidas. Fui un maldito incordio, estoy seguro.

K: ¿Y dónde está todo eso que reprodujiste?

B: Mira, yo sólo sabía esto (indicando con los dedos una cantidad diminuta) pero quería saber esto (estirando los brazos en gesto de expansión).

K: Entiendo.

B: Y con el paso de los años he descubierto esto (estirando los brazos al máximo)

K: Bien, ¿pero ¿qué sucedió con todo aquello que fotocopiaste o lo que fuera?

B: Oh, Dios mío.

K: ¿Es un secreto? Es eso parte de la razón que no hayas terminado en...

B: El material que fotocopié ya no lo tengo porque, siendo un poco inteligente, sabía que tener en mi posesión material clasificado que no estaba autorizado a poseer, significaba prisión. Y, como decía en broma, acabar en Fort Leavenworth durante 30 años. Así que lo destruí, pero lo tengo guardado aquí (apunta a su cabeza).

K: Bien.

B: Y grabé, y memoricé, y guardé mis notas durante años y años. Tenía toda una serie de notas.

K: De acuerdo pero volviendo a mi pregunta... Eisenhower tuvo un encuentro teóricamente con alienígenas. Truman había dado la orden de derribarlos años antes de que tú leyeras el estudio.

B: Eisenhower nunca dio esa orden. Fue dada por un general de la Fuerza Aérea. No puedo recordar el año, pero creo que fue a principios de los 60 cuando un general de la Fuerza Aérea dio la orden de derribarlos.

Esa orden fue revocada al cabo de 90 días. Perdimos cerca de 30 aviones. Porque cuando empezábamos a dispararles, tenían una manera muy peculiar de eliminar todos los sistemas eléctricos en nuestras naves. No nos disparaban con balas. Nosotros les disparábamos con balas, y misiles y todo lo demás, pero, si les atacábamos, respondían con un increíble mecanismo gracias al cual podían literalmente anular todas las operaciones eléctricas en nuestros aviones.

Si estás volando en un caza de altas prestaciones, y te encuentras a 30.000 pies volando a 400-500 mph y de repente todo se queda parado. Los pilotos de esos cazas solían explicar decir entre ellos que volar en uno de esos aviones de serie 100 era como volar en un yunque. No tenían capacidad de planear. Eran aviones pesados, fuertemente armados, y exageradamente muy pesados.

Lo único que les mantenía en el aire era un potente motor que les permitía volar/impulsaba, así que, si perdían todos los controles eléctricos, no podían ni siquiera gobernar el aparato, por el amor de Dios. El avión, como decía, era un armatoste yunque.

Y, bueno, perdimos muchos aparatos, muchos pilotos saltaban y conseguían salvarse a tiempo. Muchos aviones se perdieron. También perdimos algunos pilotos, de manera que la orden de dispararles fue revocada a los 90 días.

K: Bien.

B: Y nunca volvieron a proponerlo porque habían aprendido la lección. No juguéis con estos tipos.

K: De acuerdo, pero me estás contando que leíste un informe en el que los militares afirmaban que su nivel tecnológico estaba por debajo del de las naves, por lo que no podían competir con ellas cuando invadíansus espacios aéreos. Me imagino que no sabían cuál era su modus operandi, no sabían lo que hacían las naves, ¿verdad?”

B: Deja que te diga brevemente cuál fue la conclusión de este estudio de 3 años. Concluyeron que, aparentemente, no había ninguna amenaza porque las naves habían demostrado repetidamente que estaban tecnológicamente mucho más allá de lo que nosotros podíamos hacer o igualar. Si se enfadaban con nosotros o se mostraban  hostiles, se acababa todo.

K: Si, pero la lógica de eso no, no encaja...

B: Déjame continuar.

K: Sólo porque no puedas competir con algo no significa que no pueda resultar una amenaza. Podría seguir siendo un peligro.

B: Déjame seguir.

K: Podría ser una amenaza implícita.

B: Este estudio de 3 años no encontró ningún ejemplo de hostilidad por parte de ellos. (apunta hacia arriba)

K: Vale.

B: No estaban derribando nuestros aviones. Nosotros les disparábamos pero era como tirarle piedrecitas a alguien, sabes. Concluyeron después de 3 años que no estaban tratando sólo con un grupo. Estábamos tratando con al menos 4 grupos diferentes.

Fotografías de accidentes, recuperación de cuerpos, aterrizajes y contactos, dónde habían aterrizado y contactado con gente… indicaban que eran humanoides, uno de los grupos era idéntico a nosotros en apariencia, como nosotros. Podrían estar sentados a nuestro lado en un restaurante, en un teatro, y jamás lo notarías.

Eso eran los que más les molestaba a los generales y almirantes: que esos tipos pudieran estar paseándose por los pasillos del cuartel general de SHAPES, el Pentágono o la Casa Blanca.

K: ¿Y estaban?

B: Siempre he sospechado que sí, que han estado.

K: Bien...y ¿te has encontrado con alguno?

B: He visto a algunos que estoy convencido que eran de otro sitio, sí.

K: De acuerdo.

B: Pero eso es otra historia, y estaríamos aquí hasta la madrugada si entro en esos detalles. Déjame terminar lo que te estaba contando sobre el estudio de SHAPE. La Evaluación concluyó que estábamos tratando con una tecnología increíblemente avanzada. Estábamos tratando con 4 grupos diferentes, todos humanoides, pero un grupo en particular era totalmente humano.

En este estudio concluimos que venían de otro sitio. Otro planeta, otro sistema, a lo mejor otra galaxia. Llegamos a la conclusión que no...que no eran agresivos u hostiles –al menos abiertamente–. Desde luego eran capaces de defenderse. Pero no tenían un plan, un plan agresivo, hostil, porque no habían vapuleado, machacado, destruido, y aniquilado nuestro ejército.

K: ¿Y esto es anterior al tema de las abducciones que desde entonces ha salido a la luz?

B: Oh, sí. Este fue el estudio inicial en el 64, en base a los 3 años de investigación por parte del ejército.

K: Ahora bien, ¿quién llevo a cabo el estudio?

B: Los militares.

K: ¿Pero ¿quién entre ellos? ¿Me imagino que no formaste parte de eso...?

B: No, no formé parte. Yo estaba trabajando en la sala de guerra en SHOC. El estudio estaba en marcha cuando llegué. Estaba compuesto por miembros de la OTAN. Había alemanes involucrados, había franceses también. También italianos.

K: ¿Científicos?

B: Y americanos...fueron a algunas universidades y reclutaron a la gente más destacada. Se llevaron a historiadores... Oxford, Cambridge. Se llevaron a físicos de varias de las mejores universidades en Europa. Fue un estudio completo.

K: Y esto lo firmó su... en otras palabras, ¿firmaron haber realizado el estudio? ¿Tienes nombres?

B: Aquellos individuos que contribuyeron, parcial o detalladamente, sólo dejaron sus iniciales, ya sabes, debajo de las partes en las que habían colaborado. Había antropólogos, historiadores, geólogos...

K: Bien, pero ¿conoces sus nombres? No sé si me lo vas a contar.

B: No, conozco los nombres de los tipos con los que estaba en el cuartel general de SHAPE que leyeron el maldito informe, y lo firmaron, sí.

K: De acuerdo, y ¿qué hay de aquellos que trabajaron en este estudio?

B: No, nunca guardé esos nombres, porque, como dije, era material secreto. Si alguna vez me hubieran cogido con un trozo de papel de ese estudio, podría haber acabado en prisión.

K: Pero alguien con quien trabajabas te lo dio para que lo leyeras.

B: Bueno, te contaré como pasó. Una mañana, a la una o dos de la mañana, estábamos en esos turnos largos. Me moría de aburrimiento. El café era tan negro que no lo podías beber. Los teléfonos no sonaban. Los telégrafos no se movían. Un tedio insoportable.

Sucede a menudo. La vieja historia de que la vida militar consiste en un 99% de aburrimiento total y en un 1% de desastre total, terror total. Nosotros, pues, estábamos pasando por la fase del 99% de aburrimiento. Y yo estaba allí sentado bostezando, y había estado leyendo viejos periódicos, revistas y eso. El controlador de turno en aquellos días era un coronel de la Fuerza Aérea, lo que llamábamos un O-6. Todos los controladores eran nivel 6, y yo llevaba la lista de personal y tareas.

Me miró, se acercó a la cámara blindada, sacó una cosa y la tiró sobre mi mesa. Me dijo, “Hey, esto te despertará. Léelo.”. Era La Evaluación y trataba de OVNIs, y concluía que había extraterrestres que nos visitaban, que llevaban visitándonos desde hace mucho tiempo. A veces se estimaba que 1000 años, otras 2000 años. Registros históricos en La Evaluación misma indicaban que los romanos habían prestado atención al fenómeno hacía 2000 años.

De manera que empiezo a leer aquello, e historia era una de mis asignaturas preferidas cuando iba a la universidad. ¡Dios mío, esto es explosivo! Cuanto más leía, más quería leer, y me lo leí todo, y a partir de entonces cuando estaba de servicio en SHOC iba a la cámara acorazada, lo sacaba, y lo volvía a leer una y otra vez.

K: ¿Y tuviste alguna conversación con este oficial?

B: Manteníamos conversaciones limitadas, porque no podías discutir material secreto fuera de SHOC porque había demasiados oídos. Por aquellos días estábamos teniendo un problema. Deja que te comente otra pequeña anécdota histórica ahora que tocamos este punto. Nos encontrábamos en medio de una amplia red de espías franceses. Y, si quieres realmente saber algo más de eso, has de leer el libro de Leon Uris titulado “Topaz”.

K: Oh, perfecto.

B: Fue llevado al cine.

K: Es cierto.

B: Uris lo expuso perfectamente. Una red de espías franceses se encontraba en París. Yo estaba allí en aquella época y nos encontrábamos a oficiales franceses de la fuerza aérea en todas partes. Nos encontramos a un general francés una vez en los bosques alrededor de SHAPE con una bala en la cabeza. Había gente que saltaba por la ventana de sus apartamentos en Paris. Fue un escándalo de enormes proporciones, de Gaulle era presidente...

K: Vale, ¿pero ¿cuál era el objetivo de la red de espías?

B: Bien, la red era de los soviéticos, para descubrir qué sabíamos que ellos no supieran. Por lo que habían estado pagando y sobornando a gente por toda Europa... húngaros, franceses, alemanes...

K: Y eso ¿qué tiene que ver con encontrar los documentos de La Evaluación?

B: Lo que tiene que ver con eso es el asunto de los OVNIs. Jamás llegó una información a SHAPE desde Washington o Londres sobre el asunto OVNI debido a la red de espías francesa. Todo lo que llegaba desde Washington o Londres a Paris acababa en Moscú.

Había un teniente general de la fuerza aérea británica, Thomas Pike. Thomas Pike era el Adjunto al Mando del SACEUR [Máximo Comandante Aliado en Europa]. Era el asistente de mi jefe, un general americano de cuatro estrellas de nombre Lyman Lemnitzer. Sir Thomas Pike, después del incidente en febrero del 61, dijo, “Vamos a tener que enterarnos de qué demonios está sucediendo aquí. No recibimos nada de Washington o Londres sobre este asunto. Nosotros les preguntamos... ellos no mandan nada. Les pedimos información y datos sobre esos objetos. ¿Quiénes son, qué está pasando? Nada.

Bueno, ese nada era porque todo lo que llegaba de Washington y Londres acababa en Moscú gracias a los franceses, los húngaros y los alemanes. Así que el estudio se inició estrictamente como  idea militar para averiguar qué demonios estaba pasando allí fuera.

¿Representan una amenaza, sí o no? La conclusión a la que se llegó fue que probablemente no, porque esas cosas llevaban yendo y viniendo desde hacía mucho tiempo. En el anexo de historia del estudio se retrocedía miles de años. Las grabaciones, las fotografías, los dibujos, las pinturas, era un material increíble. Para mí fue algo tremendamente impactante.

K: Bien, pero esto fue después de la Segunda Guerra Mundial...
B: Sí.

K: Fue después de que Alemania tuviera, ya sabes... Paperclip... [El Project Paperclip, en el que los científicos de misiles nazis fueron llevados a Estados Unidos finalizada la guerra.]

B: Alemania estaba dividida.

K: De acuerdo, y tú estabas en el oeste...

B: Estábamos en Europa occidental...

K: Claro.

B: El Pacto de Varsovia estaba en Europa del Este.

K: O sea que ¿estás diciendo que la tecnología que usó Hitler y su grupo, parte de la cual se llevó a los Estados Unidos, era desconocida en el Oeste, ya sabes, para la gente de la OTAN que estaban llevando a cabo este informe?

B: Por supuesto que no. Estaba clasificada como Alta Seguridad. ¿”Estaba clasificada como alto secreto.”?

K: Pero es un documento secreto. Así que estás diciendo que hay una clasificación dentro de la clasificación...

B: Tienes un documento clasificado aquí y luego tienes otro aquí, y los tipos que han redactado este y tienen acceso a este, no pueden leer el otro, porque no tienen necesidad de saber. Ahora bien, los tipos que tienen este y lo han redactado y leído y hablado sobre él, no pueden leer el otro porque es otro documento diferente.

K: Bien...así que el tal Pike, correcto, ¿es el que dirige todo esto?

B: Thomas Pike, teniente general del Ejército del Aire, Sir Thomas Pike, inició el estudio en febrero del 61 y dijo...

K: Él tenía autorización para saberlo.

B: “Quiero saber qué demonios está pasando”, y así iniciaron el estudio.

K: Hay una cierta animosidad, no sé, hoy en día, entre la OTAN, ¿sí?, y Estados Unidos y...

B: Cariño. Tú deberías haber visto la animosidad que existía en los mismos cuarteles generales de SHAPE.

K: Oh. De acuerdo...

B: Era tan fuerte que los griegos y los turcos ni siquiera querían caminar por el mismo lado del pasillo. Chipre era un asunto peliagudo en aquellos tiempos. Todavía lo es. Así que había griegos y turcos gruñendo y mirándose mal unos a otros, y también estaban los franceses. Uh ho ho ho ho...Perdóname, que Dios los bendiga, pero los franceses fueron un grano en el culo desde el principio.

K: ¿Por qué?

B: Bueno, en primer lugar, de Gaulle odiaba el hecho de que Churchill y Truman no le hubieran mostrado el respeto que él consideraba necesario. Una de las cosas que ocurrió cuando yo estaba allí fue que Francia se retiró de la Alianza Militar. De Gaulle nos echó. Tuvimos que hacer las maletas, retirar el equipo y todo lo demás para marcharnos de París a Bruselas. Y yo estaba allí en el momento en que ocurrió.

K: De acuerdo, y ¿dónde estabas leyendo el informe, antes o después de que pasara esto?

B: Yo leía el informe en París. SHAPE se encontraba en una pequeña localidad llamada Chatou... Rocquencourt, justo a  las afueras de Paris. Por allí tuvo lugar una pequeña batalla napoleónica en algún lugar. En cualquier caso, la animosidad entre los franceses y todos los demás...los alemanes, los italianos, los americanos y los británicos estaban todos así. (Junta las manos formando un puño). Los franceses estaban aquí. (Apunta hacia la derecha).

K: ¿Pero dices que el que inició el informe fue Pike?

B: Pike.

K: Vale. Y estás diciendo, me refiero que él tenía claramente la necesidad de saber si están sobrevolando su espacio, y Estados Unidos está al tanto de esto, y los británicos también. La gente arriba del todo también sabe lo que pasa. Así que lleva a cabo este estudio por su cuenta o...

B: No.

K:...o algo...así es como suena. Él quería saberlo así que teóricamente...

B: Era un teniente general del Ejército del Aire con 5 estrellas . Tenía autoridad para iniciar un estudio de este tipo, y eso fue lo que hizo.

K: De acuerdo, ¿y qué pasó después con el informe? ¿Lo sabes? ¿Llegó a Estados Unidos? Fue a parar a...

B: No, no.

K: ¿Se quedó en una caja blindada en algún sitio?

B: Publicaron 15 copias.

K: Vale.

B: Se realizaron 15 copias. Una copia fue a Estados Unidos, otra a Italia, otra copia a Francia, otra al Reino Unido, y etc. Existen 15 copias. Una copia, creo que es la 14 o la 15, llegó directamente allí a la cámara blindada de SHOC.

K: Vale.

B: Material de lectura para los controladores, los coroneles que dirigían la sala de guerra 24 horas al día.

K: ¿Así que no eres el único que lo leyó?

B: Oh no, no, no. Oh no. Teníamos a un general de la Fuerza Aérea norteamericana de nombre Robert Lee. Robert Lee lo leyó. Llegué a conocer muy bien a su ayudante... era un teniente coronel. Dentro de la sala de guerra éramos un grupo selecto. Todos teníamos la autorización más alta posible.

Los soldados rasos y los oficiales se relacionaban bastante. Los soldados rasos tenían... los soldados rasos, la mayoría de nosotros éramos E-7s o E-8s y unos cuantos E-9s. Así que nos relacionábamos bastante, y no nos tuteábamos, siempre había respeto por el rango. Pero cuando trabajas en una sala de guerra como aquella, y trabajas codo con codo durante años, al final acabas conociendo muy bien a todo el mundo.

El ayudante del general Lee me comentó: “Cuando el viejo leyó aquella historia, aquel informe, La Evaluación, lo sacudió le impactó como un camión, como una tonelada de ladrillos”. Me aseguró que el general tiró su gorro sobre la mesa y le dijo, “¿Sabes lo que significa esto? Todo lo que tenemos, todo lo que hemos hecho, todo lo que hemos tenido, no significa absolutamente nada.”

El impacto fue bastante importante. Aquí tienes un general de la Fuerza Aérea altamente condecorado durante la Segunda Guerra Mundial que ha entrado en acción... creo que pilotó B-29s en el Pacífico... que dice, “Si todo esto es verdad, si esto es real, lo que tenemos, todo nuestro poder militar, nuestra Fuerza Aérea, nuestras bombas, nuestros aviones, no significan absolutamente nada.”

Las conclusiones del estudio después de 3 años señalaban que ellos llevaban visitándonos desde hacía mucho tiempo. Que ellos aparentemente tenían algo que ver con el origen de nuestra especie… Un gran shock para las personas con puntos de vista conservadores, sobre todo para cristianos y musulmanes. Era interesante porque aparentemente no representaban ningún peligro. Si hubieran sido hostiles o agresivos, lo habrían sido mucho tiempo antes.

Ahora bien: ¿cuál era su propósito? Bueno, el estudio no fue capaz de llegar a una conclusión sobre eso. Apuntaba que el comité militar continuaría con la investigación, lo que me hacía pensar que el estudio de alguna manera había continuado... que este documento del 64 era una mera conclusión inicial.

K: Bien.

B: Pero cuando concluyeron que había 4 grupos de extraterrestres diferentes involucrados, y que uno de ellos era de aspecto totalmente humano, idénticos a nosotros, eso fue un GRAN shock para los esquemas tradicionales de los militares. Los almirantes y generales simplemente no sabían cómo digerirlo.

K: También decía algo que tenía que ver con las religiones, que todas las religiones del mundo...

B: Bueno, deja que te explique. El estudio no era tan completo. Era un principio para mí. Fue un punto de partida, el evento inicial que disparó mi curiosidad. Me lanzó a cuarenta años de investigación. Y muchas de las conclusiones a las que he llegado han sido como resultado de años de estudio desde entonces.

Ya ves, continué investigando, continué explorando. Continué levantando piedras. Como ya he comentado, saqué a mis amigos de sus casillas.

K: De acuerdo, le echaste un vistazo a ese material, aprendiste mucho. No fuiste el único. Me has convencido de eso. Supuestamente esa gente que conocías también lo leyó. No eran amigos cercanos, me imagino...

B: Pues, no eran mis mejores y más queridos amigos, no.

K: Bien, pero ¿pudiste hablar con ellos o mantener una relación con ellos mas allá de 1967? ¿Alguna vez comparasteis notas?

B: Formábamos, en aquellos días, lo que llamamos “la red de los chicos viejos”. Esta red estaba formada por gente como yo, gente como yo, soldados rasos y rangos superiores. De todos los servicios, la fuerza aérea, los marines, el ejército de tierra, la marina. Como he dicho, de todos los rangos.

Había otros como yo que estaban igual de fascinados y entusiasmado por esto y lo que significaba. Aún puedes oír a alguno de ellos saliendo a la palestra hoy en día, aquellos que aún siguen vivos, diciendo lo que yo vi, lo que descubrí, las conclusiones que saqué. Los informes que he estudiado, los contactos que sé que ocurrieron. Algunos de ellos mismos tuvieron contactos.

K: Claro.

B: Contactos personales con algunos de estos tipos (apunta hacia arriba). Phil Corso era un ejemplo. ¿Has oído hablar de él?

K: Por supuesto.

B: Yo traté bastante con Phil. Él y yo éramos ponentes en diversas conferencias. Y en Italia lo llegué a conocer mucho más. Phil compartió conmigo cosas que le habían sucedido. No sólo lo que había visto, sino que había tenido contacto personal con un alienígena en White Sands.

Una vez estaba a cargo de la zona de seguridad del recinto. Y algo entró, el radar lo captó. Phil pegó un salto y salió para ver de qué se trataba. Había un OVNI en el suelo. Había un tipo de pie a su lado, y Corso camina hacia él y le dice, ya sabes, “¿Qué demonios eres, quién eres, de dónde vienes, y por qué estás aquí?”.

Y el ser le dice, “Sólo he venido a hablar”. Corso le pregunta, “¿Y bien, estás con nosotros, o estás en contra de nosotros?”. Simple pregunta militar. Ya sabes, ¿estás conmigo o en contra de mí? Y el tipo dice, “Ni lo uno, ni lo otro, no estamos a favor tuyo ni tampoco en contra”. Tuvo una conversación con este ser durante más de una hora.

El ser le dice, “Por favor, apaga tu radar, interfiere con mis mandos o mi sistema de orientación, para que pueda marcharme. Corso volvió a la caseta, o al cuartel general, y apagó el radar... y el ser se marchó. A través de la “red de chicos viejos” he llegado a conocer docenas de tipos como yo, que estaban igual de emocionados y entusiasmados con el asunto como yo lo estaba.

K: Pero ellos no se convirtieron en informadores. ¿Cuál es la diferencia?

B: Algunos de ellos sí lo hicieron. Algunos otros perdieron sus rangos.

K: ¿Puedes dar el nombre de alguno? Si se han convertido en informadores, ¿los conozco yo?

B: No, no, no.

K: ¿Qué sucedió?

B: Muchos de ellos se retiraron y murieron.

K: De acuerdo, así que trataron de informar, de hablar públicamente, pero no se les ha llegado a conocer. No han durado...

B: Déjame explicarte una cosa.

K:... pero tú lo has hecho.

B: Yo era uno de los bocazas más grandes, y esta es mi naturaleza. Me retiré como  sargento mayor. Y este rango me da el privilegio de abrir mi gran boca ante quien sea. Los generales, los almirantes y todos los que están entre medio, ¿sabes? Es un tipo de rango único.

K: Ya veo.

B: Los generales dependen de ti para que les digas la verdad tanto si les gusta como si no y así aprendes a decirles la verdad. Y bueno, yo por lo visto resulté ser un gran bocazas. Me callé durante... ¿cuando salí del armario, por así decirlo? Es sólo una forma de hablar...

K: Claro, pues desde 1967...

B: Me callé desde el 67 hasta ¿el 92 o el 91? Creo que salí del armario en el 91.

K: De acuerdo, eso es mucho tiempo.

B: Sí. Respeté mi juramento, porque tuve que jurar. Hice el juramento de jamás revelar nada de aquello a lo que tuve acceso en documentos secretos mientras estuve en el servicio activo. Sabía que, si lo hacía, podría ir a prisión durante 10 años, 10.000$ de multa, cancelación de todos los pagos y prestaciones, la pensión, todo, cualquier cosa, para siempre.

K: Vale, así que te decidiste a dar el paso. ¿Qué pasó contigo?

B: Pues yo di el paso en el 91 en una conferencia en Tucson, Arizona. Fue resultado de una monumental frustración y desengaño porque el gobierno había continuado mintiendo al pueblo durante todos estos años. No sólo le estaban mintiendo a la gente, sino que estaban arruinando vidas con el único fin de mantener tapado este asunto. Yo me había hartado de eso.

Había visto a buenos amigos míos, tipos que... le habían dicho algo a la persona equivocada, de la manera equivocada en el momento equivocado, y les mandaron a Islandia, ¿sabes?

K: ¿Los destinaron a otro sitio?

B: Los destinaron a Islandia sin sus familias. Una estancia de 3 años en Islandia. Eso es como cuando los rusos te mandaban a Siberia. En este país tenemos eso, la capacidad de hacer cosas así. Te pueden mandar aquí o allí, ya sabes, no quiero usar el término equivocado e incomodarte  pero... ¿has oído la expresión anus mundi?

Hay sitios en este planeta donde tenemos bases militares y, si te mandan allí, todo el mundo dice, “Adiós, probablemente no volvamos a oír de ti”, ¿sabes?

K: De acuerdo, pero eso no te sucedió a ti.

B: No, a mí no. Y deja que te cuente...

K: ¿Por qué no? ¿Conoces el motivo?

B: Cuanto más aprendí, más enfadado me sentía. Y en el 91, creo que fue, cuando salí a la palestra... Wendelle Stevens es un buen amigo mío. ¿Te acuerdas de la “red de chicos viejos”? El teniente coronel retirado de la Fuerza Aérea y piloto de caza Wendelle todavía vive en Tucson.

Él y yo fuimos muy buenos amigos durante mucho tiempo. Cuando me retiré del ejército, compré una casa en Tucson y, quién lo iba a decir, descubrí que estaba justo en la misma calle que Stevens. De todas formas, su ingreso en prisión fue una maniobra política. Siempre sospeché que fue porque había hablado abiertamente en público sobre el asunto.

Luego hay gente que dice, “No, no, Wendelle cometió un error absurdo, y quebrantó la ley”, y fue a parar a la cárcel. Estuvo 3 años en prisión. Bien, esto es un ejemplo para ti. La gente dice, “Bueno, él se lo buscó”. Pues bien, yo no creo que él metiera la pata de esa manera. Creo que, en parte, la razón por la que acabó con sus huesos en la cárcel fue porque era una persona muy extrovertida. Y eso, es un peligro que corres.

En el 91 estaba hasta aquí arriba (se señala la frente con el dedo). Mi primer matrimonio estaba haciendo aguas por multitud de razones. Tenía un trabajo nuevo. Acepté un trabajo en el Departamento de Justicia. En realidad estaba trabajando para FEMA como director de la Administración de Emergencia. Pero me sentía terriblemente frustrado y enojado, esperando que el gobierno le contara aunque sólo fuera un poco de la verdad al pueblo.

Y luego sentía un tremendo disgusto e irritación por el hecho de que no sólo no estuvieran contando la verdad, sino que mentían descaradamente, y al mismo tiempo se encargaban de arruinar la vida de mucha gente. Había gente que tenía contactos, y que el gobierno ponía en lo que llamaban, como cuando la policía te pone en protección...

K: ¿Custodia protegida, una casa segura?

B: Bueno, no sólo custodia, sino que crean una vida totalmente nueva para ti.

K: Oh sí, de acuerdo.

B: He visto la vida familiar de muchos militares destruida por...

K: ¿Porque la persona habló públicamente?

B: Bueno, un piloto podía volver de una misión, y antes de que tuvieran ocasión de interrogarle, él ya le había comentado algo a alguien: “¡Dios mío, tendrías que haber visto lo que acabo de ver allí arriba! ¡Estaba esa maldita nave volando a mi lado y habían caras en las ventanas mirándome!”.

Esto se hizo público. Y al pobre desgraciado, lo detuvieron y lo mandaron a Kwajalein. Me parece que es un pequeño, minúsculo atolón en medio del Pacífico, al que no puedes llevarte a tu familia. Y lo mandaron a Kwajalein por Dios sabe cuánto tiempo, lejos de su familia, porque se le había escapado un solo comentario.
Me enteré de todas estas prácticas. Me pareció que no es justo. No es correcto. Que ningún gobierno, maldita sea, tiene el derecho de hacerle algo así a la gente.  Salí del armario a lo GRANDE.

K: Sí.

B: No sólo compartí todo lo que descubrí en el estudio, La Evaluación, durante mi estancia en SHAPE, que ya en sí mismo es pura dinamita. Pero la auténtica dinamita es todo lo que descubrí a partir de ese momento. Y he descubierto cosas incluso después de retirarme del ejército en el 76.

Seguía teniendo autorización. Trabajaba para FEMA. Tenía el equivalente de un máster en el manejo de emergencias en el Instituto de Emmitsburg, Maryland.

K: De acuerdo, pero no vinieron a buscarte para mandarte a Siberia o Islandia...

B: No, no lo hicieron porque una vez abrí mi gran bocaza había gente que venía a mí diciéndome, “Bob, esa es tu única defensa, es la única seguridad que puedes tener. Sigue hablando. Porque si vienen a por ti y te cierran la boca, será tan obvio...”

K: Oh, ya veo.

B: ... para todo el mundo que te han obligado a callar, que lo que has estado diciendo era todo cierto.” Como te decía, creo que ya se lo he comentado a Bill, trataron de intimidarme. Me llamaban a casa personas que no querían identificarse. Voces masculinas diciendo, “¿No crees que ya has hablado demasiado sobre todo esto? Por qué demonios no te... es hora de que cierres la boca.”

(Simula coger el teléfono) “¿Quién es?” “Eso no te importa. Mantén tu maldita boca cerrada.” Clic. Eso me pasaba montones de veces.

Yo tenía una pequeña casa en Tucson en una calle sin salida. Vivía allí, la compré hace bastantes años. Creo que la compré en el 60-y-algo. Pues estoy un día allí sentado leyendo o algo así, y oigo (imitando el sonido de las hélices de un helicóptero), un sonido muy particular. Sabía que era un helicóptero. Conocía el sonido de un Huey porque había estado en Vietnam, y el Huey tenía un sonido peculiar e inconfundible.
Pensé, ya sabes, ¿está sobrevolando mi casa? Y continuó (imitando el sonido del helicóptero) y el maldito trasto estaba posado justo sobre mi casa, violando las normas de la FAA, ya sabes, violando totalmente las normas.

Aquel maldito aparato estaba posado allí arriba y no llevaba distintivo alguno. Ni uno solo, era totalmente negro y eso era una violación del las normas de la FAA, ya sabes. Ahora bien, estos tipos infringen las leyes todo el tiempo.

Yo de pie allí fuera pensaba, “¿Quiénes demonios sois?”. Miré hacia arriba y lo escudriñé con la mirada, y llevaba ese trozo circular de cristal en la parte de debajo del helicóptero. Era parte del aparato. Y más tarde di por hecho que se trataba de una de esas ventanas de 360 grados. Probablemente había dos tipos sentados dentro mirándome a través del cristal.

Pero era negro, totalmente negro. El cristal era negro. Aquello estaba posado allí arriba, jodiéndome la tarde ya sabes. Quiero decir, ¿qué iba yo a hacer al respecto? Así que levanté el puño, extendí mi dedo señalando, y les grité unos cuantos insultos. Les llamé de todo, (señalando hacia arriba con el dedo): “¡Os conozco, hijos de la gran puta! ¡Sé quiénes sois y sé lo que estáis haciendo!”.

K: Bien Vale.

B: Así que allí estoy yo diciéndoles ya de todo. Estoy seguro que pensaron, “Vale, hemos conseguido llamar su atención”, y luego despegó. En primer lugar, totalmente de negro, sin señalizaciones... una violación. Está sobrevolando una residencia privada... otra violación.

K: Claro.

B: Sabes, no les importa en absoluto. Fue una intimidación. Esto fue justo después de que yo hablara en público en una conferencia en Tucson.

K: Bien. Así que cuéntame, tenías amigos en las altas esferas, porque yo sé que has estado durante algún tiempo en Washington. ¿Quién te protege? Porque... ¿es humano, es extraterrestre...?

B: Deja que te explique lo que yo pienso, y esta es sólo mi opinión personal. Creo que después de abrir mi gran bocaza en público, lo conté todo y lo seguí haciendo con regularidad.

Creo que hablar en público y estar en la palestra fue lo que me salvó. Aparte de las llamadas telefónicas y el Huey negro y todo eso. Sabes, me ha venido a ver gente en las conferencias, tipos que no se presentaban, con traje, ¿sabes lo que quiero decir con traje?

K: Claro.

B: Un traje de tres piezas...

K: (Risas)

B: ... el típico rollo de las agencias del gobierno. “Ha estado usted hablando francamente y sin rodeos sobre este asunto, ¿por qué hace esto?”. “Bueno, y usted quién es?”. “No importa. ¿Por qué está haciendo esto?”. “Bien, pues en primer lugar porque se ha de decir la verdad”. “Oh, sí. ¿usted cree que conoce la verdad?”. “Pues creo que conozco parte de ella, ¿qué le parece? De hecho, creo que conozco bastante de la verdad. Eso está aún mejor”. Y ese tipo de cosas también me ha sucedido a lo largo de estos años.

Una vez fue muy interesante... Yo estaba de ponente en una conferencia en Leeds. Recibí una llamada de un tipo que se identificó como “Mr. Sweeting”. Ya sabes, el típico nombre británico, supongo, “Mr. Sweeting”. Tony Dodd buscó el número de Mr. Sweeting, que me llamó y me dijo que era imperativo que él hablara conmigo antes de continuar.

Tony y yo, los dos nos metimos en la cabina de teléfono juntos, apretados allí dentro. Toni escuchaba mientras yo hablaba con Mr. Sweeting, que me dijo: “Es imperativo, Mr. Dean, que yo hable con usted antes de que continúe. ¿Qué es lo que va a decir?”. Y yo le respondí, “Bien, Mr. Sweeting, si es usted de la zona, ¿por qué no asiste a la conferencia y lo escucha?”. “No, no puedo hacer eso. Sólo quería saber qué piensa Ud. decir”. Le contesté, “Pienso decir un montón de cosas”.

K: (Risas)

B: Y Tony comprobó el número. ¿Y sabes de dónde llamaba? Hay unas instalaciones enormes de la agencia de seguridad nacional americana estadounidense en Yorkshire, que se llama...

K: Menwith Hill.

B: Menwith Hill. He pasado con el coche por allí. Tony me llevó varias veces.

K:  Vale.

B: El número de teléfono de Mr. Sweeting era de Menwith Hill.

K: De acuerdo, pero ¿y qué...? ¿Eso es todo? ¿Eso es lo esencial de tu historia?

B: Bueno, lo esencial de la conversación es que Mr. Sweeting no me dijo nada sobre quién era y por qué quería hablar conmigo. Y yo le dije, “No voy a decirle nada a Ud. por teléfono. Si quiere hablar conmigo, venga a la conferencia y estaré encantado de hablar con usted cara a cara”.

K: Bueno, sobre ese asunto, ¿desde que eres informador han venido a verte personas, otros informadores, que han decidido salir del armario para hablar contigo y compartir contigo sus experiencias?

B: Oh sí, sí. Ha venido gente a verme que me decía: “Ya sabes, quería compartir esto, Dean... y creo que puedo hacerlo contigo porque no me pedirás mi nombre, ni mi dirección y número de teléfono, ni me denunciarás a las autoridades. Pero a mí me ha pasado esto y sé que a ti también te ha sucedido”.
Todos hemos sido miembros de lo que llamamos la “red de chicos viejos”.

Queríamos que saliera a la luz. ¡Queríamos que todo esto saliera de manera honesta, de frente, y democráticamente, maldita sea!

K: Bien, me has convencido que tú estás allí fuera, pero yo sigo sin creerme tu historia del todo porque... ¿tú crees que has tenido problemas de salud? ¿Has sufrido, ya sabes, control mental, y en caso contrario, tengo que volver a preguntártelo, quién te protege?

B: Bueno, déjame decirte sobre eso lo que me comentas... suena a Nixon... (Kerry ríe) He compartido esto con la gente varias veces porque me han hecho la misma pregunta, ¿vale?

K: Estoy segura.

B: Cuando alcancé cierta notoriedad, supongo que es la mejor palabra, donde he hablado abiertamente y sin tapujos, con regularidad por todo el maldito planeta, y por todo Estados Unidos, he recibido un número considerable de respuestas positivas. No sólo militares agradeciéndome que me haya decidido a manifestarme en público, y tengo cantidad de buenos y apreciados amigos que se han retirado de sus funciones hasta cierto nivel.

Un buen amigo mío de Roswell, un sargento retirado del ejército, después de hablar públicamente sobre el asunto, su hijo murió en un accidente, un coche lo atropelló y se dio a la fuga. Y todos llegamos a la conclusión de que fue el resultado de hablar en público.

K: Clifford Stone.

B: Clifford perdió a su hijo.

K: Le hemos entrevistado, sí.

B: Clifford era un amigo muy cercano y su hijo fue atropellado justo después de que publicara su libro. Puedes decir, “Oh, qué coincidencia”. ¡Y una mierda! He visto muchas coincidencias en mi vida y no me lo creo.

K: De acuerdo.

B: No creo que nada suceda por casualidad. En la vida de todos nosotros, no hay coincidencias. Está todo planificado. Clifford es como yo ahora; vive como un ermitaño.






Apoya al Proyecto Avalón – haz un donativo:

Donate

Gracias por tu ayuda.
Tu generosidad nos permite seguir con nuestro trabajo.

Bill Ryan

bill@projectavalon.net


unique visits

Google+