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  Marcel Messing
La llamada al despertar



13 de marzo de 2010.


MARCEL MESSING (MM): ... y desde allí se veían las Torres Gemelas. Ahora bien, estoy hablando de hace ya más de veinte años que estuve allí. Y al mirar las Torres Gemelas, las vi derrumbarse, destruirse, arder.

¡Estaba tan asustado! Sentí la destrucción en cada célula de mi cuerpo. Hice un movimiento así [se frota los ojos]. No podía creerlo. Me afectó muchísimo.

Esa tarde llamé a mi alma gemela y le dije: «Lo que acabo de ver es horrible. No puedo comprenderlo con la mente. Tengo un fuerte presentimiento de que va a suceder. No sé cuándo, no sé por qué, pero sucederá».

Y luego algo extraño sucedió. Marijke estaba conduciendo —ella siempre conduce— y eran cerca de las tres de la tarde hora francesa, nueve menos cuarto en Nueva York... más o menos, si es que no me falla la memoria. Íbamos conduciendo y de repente le digo a Marijke: «¿Podrías cambiar un momento la radio? Porque tengo un presentimiento muy, muy fuerte de que algo de gran impacto está ocurriendo».

Pusimos la radio y en ese mismo instante escuchamos sobre el atentado de las Torres Gemelas.

Aprendí muchas cosas. Conocí a un yogui que me enseñó los secretos del Bhagavad Gita y me regaló un manuscrito. Él ya me había visto anteriormente en un sueño y sabía que iría a India.

También visité varios monasterios tibetanos porque siento una conexión muy fuerte con el pueblo tibetano. Los tibetanos me caen muy, muy bien. Son personas maravillosas. Son honestos, abiertos, no violentos... porque ya sabes, el mundo entero está repleto de violencia. El maestro me dijo: «Debes llevar tu mensaje a la gente. ¡Adelante!».

Para mí esto marcó el inicio de mi plan de actuación, actuar intentando estar cada día en lo que Gandhi denomina «ahimsa», la no violencia.

Porque lo que comprendí con mi descubrimiento sobre las logias secretas como «Skull and Bones»... he leído los Protocolos. También leí mucho sobre las fuerzas ocultas y el trasfondo del Consejo de Relaciones Exteriores, Naciones Unidas y la Comunidad Europea.

Y luego, de repente logras comprender toda la trama. Lo comprendes todo. Y más tarde comprendes en un nivel más profundo que las fuerzas escondidas detrás de escena son mucho más profundas de lo que la gente piensa. Es una lucha de verdaderas Fuerzas del Mal contra la Luz.


Comienzo de la entrevista

BILL RYAN (BR): Soy Bill Ryan de Proyecto Avalon y hoy tengo el honor de estar aquí con mi amigo Marcel Messing. La fecha de hoy es 13 de marzo de 2010. Y a muchos espectadores, Marcel les resultará un nombre nuevo.

Y sin más preámbulos, Marcel, porque este vídeo se trata de ti... de tu trabajo, tu sabiduría, tu experiencia, tu percepción y tu mensaje, por eso te invito a que saludes a todas las personas que están del otro lado. Cuéntanos qué es lo que te gustaría decirles en esta ocasión a las personas que están despertando en todo el mundo.

MM: Aprendí a una edad muy temprana, desde niño, que el mundo no es lo que yo sentía en mi corazón. Yo sentía que existía una estrecha relación entre los seres humanos, los animales, los árboles, las plantas y el planeta.

Y cuando era niño miraba las estrellas y a veces pensaba: ¿Qué son las estrellas? Tal vez nosotros venimos de las estrellas.

Desde muy joven supe que este planeta no lo es todo. Que hay más entre el cielo y el infierno, como decía Shakespeare, de lo que podemos ver.

Así que descubrí muchas cosas. Creía profundamente que cada persona que veía en el mundo sentía al igual que yo; veía como yo; escuchaba como yo. Y luego descubrí que no era así.

Así que en esa etapa, cuando eres un niño, te encuentras algo solo, un poco solitario. No es que me ponga en papel de víctima, sino que es una sensibilidad que llevamos dentro.

Y un día tomé una decisión drástica: o la gente que me rodea está loca, o el loco soy yo. Y decidí que yo no estoy loco. No me gusta decir que la gente está loca. Sería faltarles el respeto.

Pero pensé y sentí profundamente: Sé quien eres. Ve por el camino que tienes que transitar. No hagas lo que otras personas esperan que hagas. Sé honesto contigo mismo. Sé honesto con los seres vivos que te rodean.

Así que empecé a transitar este camino desde muy, muy joven. Nunca perdí este profundo sentimiento dentro de mí de que somos seres espirituales. Más tarde si estudias —yo crecí y me eduqué en una familia donde se ha estudiado mucho, en la que había muchas cosas interesantes por aprender—, pero me di cuenta que lo más importante no es el conocimiento que llega a la mente, sino el conocimiento que llega al corazón.

Así que cuando caminaba por la naturaleza y observaba las aves, escuchaba el sonido de los árboles y miraba el cielo y las estrellas, tenía ya desde muy joven este profundo sentimiento: Todo es uno. Nosotros somos uno.

A medida que vas creciendo sigues estudiando y luego vas a la universidad —pude estudiar antropología, filosofía y religión comparada— y te das cuenta que utilizas los estudios para saber más con tu corazón, para comprender más sobre quién y qué eres.

Claro que he escuchado sobre la teoría de la evolución. Y en mi profesión como antropólogo también se me ha educado, por ejemplo, con la teoría de Charles Darwin. Pero tenía grandes dudas al respecto.

También leí otros libros. Desde muy joven he realizado estudios en base a Ouspensky y Gurdjieff, Krishnamurti, Ramakrishna, Ramana Maharshi; más tarde Balsikar. He estudiado los Vedas, la antigua sabiduría india; la Advaita Vedanta, la no dualidad. He visitado a maestros de la tradición zen y del budismo. He viajado a India y conocido a muchísima gente buena, muy buenas personas.

Así que en la universidad me di cuenta: Estás aprendiendo cosas que son muy interesantes, pero que no llegan al corazón.

Y me detengo en la palabra «universidad». Sabes, en la universidad encuentras muchas facultades y especialistas. Y he descubierto que el especialista es alguien que sabe muchas cosas a partir de menos. Está especializado. Ha perdido la Unidad.

Así que descubrí que en la ciencia no se puede encontrar la verdad. Existe incluso una especie de control mental sobre aquello que debes aprender. Por ejemplo, he descubierto que la teoría de Darwin está repleta de mentiras. No está permitido decir esto en las universidades, porque nunca obtendrías el título si lo hicieras. Pero más tarde decidí estudiar a Darwin, todo lo que salía en su teoría.

Aprendí que el ser humano no es el cuerpo material, ni el cerebro. Somos consciencia absoluta, verdaderamente consciencia.

Transité un largo camino hasta descubrir esto. Y luego de repente, tras haber vivido ciertas experiencias de las que en ocasiones resulta difícil hablar... ahora, en una época más abierta, se puede hablar de esto... y me di cuenta de que aquello que sentía desde pequeño, aquella Unidad, es nuestra base. Es la base de todo: Somos Uno, somos Unidad.

Y entonces miras a tu alrededor y ves un mundo dividido: peleas, guerras, hambre, terremotos, maremotos, muchísimo poder, gente que roba de todo, algunas personas que son tan ricas que te preguntas, te planteas: ¿Cómo es posible? ¿Necesitas todo esto?

Estaba en conflicto. Y así comenzó mi búsqueda: ¿qué es el mal? ¿de dónde proviene? Porque había tenido un gran conflicto con este tema. No lograba comprenderlo.

Y pensé: Quiero conocer las raíces del mal. ¿Por qué existe? ¿Por qué?

Así que realicé estudios en base a los antecedentes del nazismo, el fascismo, el comunismo, y descubrí muchas cosas que no se encuentran en los renombrados libros de historia... cosas de las que está prohibido hablar.

Y escribí sobre esto. También escribí sobre el significado de la verdad. ¿Qué es la verdad? Como dijo Gandhi: «La verdad es Dios».

Y luego ves que estamos envueltos en una red de mentiras.

Así que tras finalizar mis estudios universitarios fui profesor universitario durante un tiempo. Tuve la oportunidad de enseñar a muchos estudiantes, a miles de estudiantes, y de disfrutar mi profesión. Enseñaba antropología, filosofía y religión comparada. Con mis alumnos compartí diálogos y reuniones hermosas, y juntos hicimos un estudio sobre qué es la verdad.

Y les dije a mis alumnos: «No me interesa la nota del examen. Únicamente me interesa el hecho de que sean buenos seres humanos. Eso es lo más importante».

Después de trece años como profesor, enseñando a miles de alumnos, me pidieron que trabajara como científico para una gran biblioteca en Ámsterdam. El nombre de la biblioteca es Bibliotheca Philosophica Hermetica. Allí se puede encontrar todo el conocimiento antiguo de la tradición alquímica proveniente del mundo árabe. Se puede encontrar información sobre los grandes místicos de oriente y occidente como Meister Eckhart, Jacob Boehme, o del Sufismo, como Halai, Tabriz y Rumi.

E incluso hoy me doy cuenta que desde joven he estudiado todos estos temas —religión, espiritualidad— porque me lo dictaba el corazón: Sabría cuál era la verdad.

Así que si aceptaba ir a la biblioteca en Ámsterdam, tendría la posibilidad de realizar estudios sobre conocimientos de la antigüedad que ya había realizado con anterioridad. Estaba buscando la oportunidad de hablar con gente sabia, de viajar por varios países.

Y nos reunimos en India, incluso en el bosque, con algunos maestros maravillosos no muy conocidos... porque a menudo si no eres alguien conocido puedes ser un gran maestro y todo es muy sencillo... Así que conocimos a alguien en el bosque, fue como una gran energía de amor, una energía de luz. Esta persona me enseñó algunas cosas y tuve la oportunidad de aprender mucho.

Conocí a un yogui que me enseñó los secretos del Bhagavad Gita y me regaló un manuscrito. Él ya me había visto anteriormente en un sueño y sabía que iría a India y que tendríamos una reunión muy profunda. Así que por ejemplo, en aquel país, a través de mi viaje y mis descubrimientos pude aprender sobre muchos de los tesoros de India.

También visité varios monasterios tibetanos porque siento una conexión muy fuerte con el pueblo tibetano. Los tibetanos me caen muy, muy bien. Son personas maravillosas. Son honestos, abiertos, no violentos... porque ya sabes, el mundo entero está repleto de violencia.

Un problema para mí, el querer actuar siguiendo aquello de «nunca uses la violencia» y luego ves muchísima violencia a tu alrededor.

Y más tarde conocí a Rimpoches. Unos maestros magníficos, valiosísimos. Ese es el nombre, «Rimpoche», y nos enseñaron muchas cosas que puedes comprender a través de tu propia consciencia.

He hablado con gente que fue torturada y sus palabras realmente me conmovieron por completo. Me dijeron que ellos podían llevar la tortura a un nivel más elevado que su personalidad. Que lo hicieron por compasión hacia el mundo.

Así que pudimos llevar a cabo algunos proyectos en India, construimos algunos edificios para ayudar a la gente y durante mi viaje por aquel país aprendí muchas cosas.

Aprendí qué son los mantras, el significado de «Om Mani Padme Hum», que no es únicamente una palabra, sino una vibración, una fuerza. Aprendí el significado de «Om», que es también una fuerza y que tienes que estar en reciprocidad con el universo si deseas hablar sobre el «Om», la palabra... También puedes encontrar esto en el Evangelio de Juan: «Al principio existía la palabra...», es decir, la fuerza de la vibración portadora de armonía, la armonía, la base del universo.

Así que mi viaje no fue únicamente teórico, también fue práctico. Y si bien años más tarde estaría en la biblioteca de Ámsterdam, luego mi viaje continuaría.

La vida me dio muchas oportunidades, muchas posibilidades y yo sentía intensamente aquello que también había escuchado en el bosque en India cuando el maestro me dijo: «Debes llevar tu mensaje a la gente. ¡Adelante!».

Cuando estábamos en el avión, después de irnos de India, él falleció y yo me di cuenta profundamente de aquello que había expresado a mi corazón: «Cuenta la verdad a las personas y utiliza tus estudios para comprender, para hacer más fácil la comprensión».

Luego de haber estado cuatro años en la biblioteca de Ámsterdam sucedió algo muy extraño. Estuve en contacto con muchas personas de Europa y también Estados Unidos que me pidieron que viajara a Nueva York para estudiar el Manuscrito del Grial de De Boron.

Mi colega y yo fuimos a Nueva York y luego de ver y estudiar el Manuscrito del Grial de De Boron... El Grial es un símbolo muy importante en la cultura occidental, como se puede apreciar en la obra de Chrétien de Troyes, o en la historia de Wolfram von Eschenbach, y el tercer manuscrito fue el de De Boron, el Manuscrito del Grial.

Luego de ver y conversar sobre el manuscrito me dirigí al Empire State.

No me gustan estas cosas. Me siento como un verdadero extraño en las ciudades tecnológicas. No es mi mundo. A mí me gusta el bosque, las montañas, los árboles. Hablo un poco el lenguaje de los pájaros. Hablo con los animales, siento una gran conexión con ellos. Así que si me encuentro en una gran ciudad con torres altísimas, de inmediato siento que aquello no se corresponde con los seres humanos. Prefiero los robles, los árboles, los pájaros, el grito del águila, el lenguaje de los ciervos.

Así que estaba en lo alto del Empire State mirando el paisaje y desde allí se veían las Torres Gemelas. Ahora bien, estoy hablando de hace ya más de veinte años que estuve allí. Y al mirar las Torres Gemelas, las vi derrumbarse, destruirse, arder.

¡Estaba tan asustado! Sentí la destrucción en cada célula de mi cuerpo. Hice un movimiento así [se frota los ojos]. No podía creerlo. Me afectó muchísimo.

Esa tarde llamé a mi alma gemela y le dije: «Lo que acabo de ver es horrible. No puedo comprenderlo con la mente. Tengo un fuerte presentimiento de que va a suceder. No sé cuándo, no sé por qué, pero sucederá».

Después de eso, desapareció de mi sistema de consciencia. Y estuve cuatro, cuatro años y medio trabajando en la biblioteca sobre la tradición gnóstica, allí uno puede realmente comprender el precioso manuscrito de Dante, «La Divina Comedia», el manuscrito original con las ilustraciones de Botticelli. Allí uno puede estudiar los manuscritos auténticos del Grial, incluso hay escritores famosos que vienen a nuestra biblioteca, como Eco, para escribir su libro «El nombre de la rosa», porque allí están todos los manuscritos.

Y luego, de repente tuve un fuerte sentimiento... muy extraño, como de soledad, con todo a tu alrededor, con todo el conocimiento: ¿Es esto lo que tienes que hacer?

En aquel entonces daba clases y enseñaba realmente a miles de personas. Viajé a Polonia, allí se publicaron algunos de mis libros y di clases en Varsovia y Gdansk, y en otros sitios; y allí asistimos a encuentros maravillosos.

Viajé a otros países para hablar sobre la esencia de la vida. Estamos aquí en este planeta para realizar lo que la cultura oriental denomina nuestro «dharma», nuestro deber interior. Todas las personas sobre la Tierra tienen un dharma, una tarea, y si te olvidas de esa tarea, entonces es una vida perdida. Y eso es realmente una lástima.

Así que yo sentía profundamente que lo que enseñaba era bueno. Era bueno. Seguía un flujo, una corriente, pero el conocimiento también tiene sus limitaciones.

Y luego de haber estado enseñando durante casi quince años, sentí la necesidad de irme a un sitio en silencio —no hablar mucho, sino meditar, contemplar, caminar, pasar tiempo en el bosque, saludar a la montaña con el «Namasté», hablar con las serpientes (que también tienen su propio lenguaje), hablar con las águilas—. Fue una etapa maravillosa.

Vivimos casi once años en la montaña my alma gemela, Marijke, y yo.

Pero en el fondo siempre estaba el problema del mal. Siempre volvía a surgir.

En la montaña realizamos estudios sobre el Bhagavad Gita. Tenía un manuscrito maravilloso que me había regalado un auténtico yogui. Empezábamos cada día con una meditación de alguno de los libros de la historia de la espiritualidad, a veces del Avesta —la sabiduría persa—, a veces de Los Vedas —la sabiduría hindú—, en ocasiones del misticismo, como el Maestro Eckhart, o del sufismo, como Rumi, Halai y otros grandes maestros del sufismo.

Y me di cuenta cada vez con mayor frecuencia de que todo lo que uno estudia llega literalmente a la consciencia. Era como si todo aquello que era inconsciente alcanzara un nivel de conocimiento con el corazón. Porque a menudo creemos que un libro no puede ayudarnos. Un libro puede ayudarnos... un buen libro, un libro espiritual.

Pero hasta cierto punto. Llega un momento en el que es necesario abandonar los libros, alejarse de ellos. Y por aquel entonces, me alejaba de los libros cada vez más 

Más tarde tuve una experiencia en las montañas que me recordó a otra experiencia que ya había tenido cuando vivía en los Países Bajos: Un día estaba sentado observando un pequeño lago, mirando fijamente una flor del lago. Y de repente, desaparecí.

Fue una experiencia realmente sorprendente, e incluso al hablar de ella sabes que no está bien, porque uno no puede hablar sobre las experiencias. Así que en esencia lo que estoy contando es mentira, pero no tengo otra forma de expresar el contenido de esa experiencia: Todo es amor. Todo es luz. Todo es perfecto. Y me llevó diez días en mi cuerpo físico el poder interiorizar y fundar mi experiencia. Afortunadamente, no había recibido enseñanzas previas relacionadas con lo que acababa de vivir.

Sentía profundamente en todo mi cuerpo, tenía la certeza si se quiere —y al mismo tiempo no soy yo quien lo dice— que se puede abandonar el cuerpo y estar fuera de él.

Pero algo me mantenía en el cuerpo. El corazón me latía muy, muy fuerte. Y tuve la sensación entonces de que no necesitaba ningún medicamento. No se trataba de un problema de salud, sino de otro fenómeno que estaba teniendo lugar en mi cuerpo.

Por aquel entonces escribí en diez días un libro titulado «Bosque iniciático». El libro se desarrolla en torno a India y uno de los personajes, Djaiana, representa algunos aspectos de mi vida.

Fue el maestro en el bosque quien me dijo: «Tienes mucho que contar sobre tu propia experiencia para que la gente pueda comprender».

Y como no me atrevía, no lo hacía. Para mí las experiencias se reservaban para uno mismo y un grupo reducido de amigos. Así que transcurrido un tiempo, me atreví a hablar de ellas.

Y mientras estábamos en la montaña de repente tuve una experiencia aún más profunda, pero no positiva. ¡Era ansiedad! Nos lanzaron a lo que más tarde pude denominar el abismo. No tenía ningún fundamento. ¡No paraba! Y de nuevo, las palpitaciones.

Me pasaba sobre todo en la noche. Me ponía de pie y salía al bosque a caminar y moverme un poco. Y un tiempo después mi cuerpo se relajó y se restableció el contacto con todo lo que es.

Durante los once años que vivimos en la montaña hicimos excursiones con pequeños grupos —por lo general grupos de máximo veinticinco personas— por las cuevas del sur de Francia y la alta montaña. Por ejemplo, con un pequeño grupo fuimos a la cima de una montaña y les dije: «Por favor, permanezcan en silencio. Si llegan hasta allí arriba, intenten no decir nada. Es una gran pérdida de energía y es mejor escuchar lo que la naturaleza tiene para decirnos».

En la cima de la montaña siempre intentaba enseñar algo —nada preparado con antelación, sino lo que surgiera—. En una ocasión maravillosa estábamos sentados en círculo en la cima de la montaña y escuchamos todas las voces de la naturaleza, porque la naturaleza habla cada día. Porque somos tan ruidosos que hemos perdido todo contacto con las voces de la naturaleza. Si realmente escucharas un árbol, oirías su voz. Si realmente escucharas el susurro de las hojas de un árbol, oirías un mensaje.

No es tan extraño que en el pasado los pueblos tuvieran oráculos basados en las hojas de los árboles, porque eran capaces de reconocer el lenguaje del viento, como dicen los pueblos de la India.

Los indios suelen decir: «Vosotros, occidentales, lo habéis perdido todo ¡vuestras ciudades son tan ruidosas! No oís las voces de nuestros arroyos. No se puede vivir en ciudades en las que no existe el silencio».

Así que durante once años realizamos pequeñas excursiones y visitamos grutas y cuevas. En aquel entonces yo había reunido mucha información sobre la historia de los Cátaros, un grupo de personas maravillosas que vivían en Ariège, sur de Francia, y que tenían conocimientos de la antigüedad provenientes de los Esenios, grupo en el que surgió el magnífico maestro Jesús —esto es conocimiento prohibido por la iglesia católica—.

Porque si quisieras saber lo que realmente fue Jesús, también fue un poeta, y si leyeras el Evangelio de los Esenios, encontrarías un poema del nivel de Rumi, Tabriz y otros. Pero no; crucificamos, por ejemplo, a Jesús en dos ocasiones: a través de la iglesia y otras organizaciones, y al perder su lenguaje poético. Redescubrí todo esto en esa etapa. También realicé estudios sobre las fuentes de los Esenios que llegaron hasta mí. Y vi la estrecha y profunda relación que guardan con los Cátaros.

He visitado cuevas subterráneas muy profundas donde se llevaban a cabo las iniciaciones, he reunido mucha información y hablado con personas portadoras del conocimiento vivo de la historia que transmiten el conocimiento de boca en boca.

Y más tarde, tras haber vivido allí durante once años, de repente tuve un fuerte presentimiento: Debes regresar a los Países Bajos, a Bélgica, para enseñar de forma más abierta.

Porque también había un pequeño viaje en avión para llegar a la montaña, pero un viaje hermoso. Me adueñé del silencio. Me adueñé de la contemplación. Fue necesario tras haber pasado algunos años muy difíciles. Y luego este fuerte sentimiento: Debes regresar. Muy bien. Tomamos la decisión. Nos ofrecieron una casa en Bélgica. Compramos la casa y concertamos una cita con... la mudanza; ¿cuál es la palabra?

BR: Sería «la empresa de mudanzas».

MM: La empresa de mudanzas, muy bien. Así que concertamos una cita con la empresa de mudanzas y me acuerdo muy, muy bien que el hombre de la empresa de mudanzas coge la agenda y nosotros le preguntamos si era posible mudarnos el 9 o 10 de septiembre, o el 13, 14 o 15. Nos dijo que no, en francés: «Que le onze septembre». Es decir, «sólo el 11 de septiembre». Así que no pensé más. El día anterior miré las estrellas y nos mudamos exactamente el 11 de septiembre.

Y luego algo extraño sucedió. Marijke estaba conduciendo —ella siempre conduce— y eran cerca de las tres de la tarde hora francesa, nueve menos cuarto en Nueva York... más o menos, si es que no me falla la memoria. Íbamos conduciendo y de repente le digo a Marijke: «¿Podrías cambiar un momento la radio? Porque tengo un presentimiento muy, muy fuerte de que algo de gran impacto está ocurriendo».

Pusimos la radio y en ese mismo instante escuchamos sobre el atentado de las Torres Gemelas. Yo estaba completamente abrumado. Marijke me dijo: «¡Estás tan pálido!» Y yo lo sabía... tenía el recuerdo de Nueva York, de las Torres Gemelas.

Estamos en un momento de gran revolución en toda la Tierra, en todo el planeta, incluso en nuestro sistema solar. No tenía las fuentes, ni la información, pero ya tenía las fechas de mis primeras conferencias tituladas «La gran revolución de nuestro planeta».

BR: Y si me permites interrumpir esta preciosa introducción sobre tu vida, tu trabajo y tu filosofía; la revolución de la que hablas también representa una revolución para ti personalmente, ¿verdad? Porque en cierto modo implica tu propia conexión como espíritu —como estudiante de temas espirituales— con el hecho de que tu dharma fuera el tomar medidas en este planeta teniendo los pies sobre la tierra. ¿Es correcto? Sería...

MM: Es totalmente correcto. Porque antes yo era una persona que contemplaba, meditaba y enseñaba siendo plenamente consciente de que también uno por sí mismo tiene que aprender todos los días. No debemos creernos más grandes de lo que somos. Así que eres un estudiante y además, enseñas. Pero después de concluir mi viaje y la búsqueda sobre el origen del mal, tuve la certeza de que eso era el mal. Fui plenamente consciente de que esto está manipulado. Está manipulado.

Aquello que vimos en la televisión algunos días después, lo repiten, lo repiten y lo repiten hasta el cansancio. ¿Por qué lo siguen repitiendo? Para grabar en nuestra conciencia que estamos preocupados.

Fue el comienzo de la guerra contra el terrorismo. La guerra contra el terrorismo que describo en uno de mis libros titulado «¿Despertaremos?»

Jamás hubiera escrito un libro así de no haberme percatado de que no se trata de una guerra política. Aparentaba ser una guerra política, porque había bastantes indicios: el primer acto terrorista, el primer colapso económico.

Sin embargo, no nos damos cuenta de que todo lo que vemos en el exterior es una proyección interna de consciencia no despierta. Así que pronto comprendí cuáles eran las fuerzas ocultas detrás de todo esto.

Es muy extraño. Mi primera reacción no fue el enfado, sino la compasión. No podría decir que era así todos los días. A veces no estaba en armonía y pensaba: ¿Cómo puede la gente hacer esto? Es tan cruel, tan horripilante.

Y ya sabes, la mayoría de la gente mira la televisión y lee los periódicos; también fue un segundo descubrimiento que los medios de comunicación están completamente manipulados. Y lo saben. Saben que no están diciendo la verdad. Para mí esto marcó el inicio de mi plan de actuación, actuar intentando estar cada día en lo que Gandhi denomina «ahimsa», la no violencia.

Porque lo que comprendí con mi descubrimiento sobre las logias secretas como «Skull and Bones»... he leído los Protocolos. También leí mucho sobre las fuerzas ocultas y el trasfondo del Consejo de Relaciones Exteriores, Naciones Unidas y la Comunidad Europea.

Y luego, de repente logras comprender toda la trama. Lo comprendes todo. Y más tarde comprendes en un nivel más profundo que las fuerzas escondidas detrás de escena son mucho más profundas de lo que la gente piensa. Es una lucha de verdaderas Fuerzas del Mal contra la Luz.

Esto lo puedes encontrar en todas las tradiciones. Si coges el Corán, allí encontrarás algo más sobre el diablo, «devil» en inglés. La palabra inglesa «devil» —diablo— no es más que «d-evil» —el mal—.

Puedes encontrar más información en las fuentes espirituales de los persas. Zoroaster nos habló de Ahriman, la fuerza del mal, contra Ormazd, la fuerza de la luz. También puedes encontrar este tema en los sutras de Buda, allí se habla de Mara, un espíritu malo que es una gran fuerza incluso en el universo.

Claro que también he realizado estudios sobre los ángeles caídos, sobre Lucifer. Mucha gente cree que es simplemente una historia, mientras la iglesia enseña que los ángeles caídos existieron.

En aquella época también realicé estudios sobre la traducción al inglés de las tablas de arcilla, del libro de Enoc —que en hebreo significa «el iniciado»—. Se sabe que Enoc no murió naturalmente, sino que se lo llevaron de la Tierra, aparentemente se podría decir que se lo llevaron en una nave espacial.

Y puedes hallar muchas fuentes en estos libros ocultos, como sucede con el libro de los Jubileos, el libro oculto de Noé o el libro de Enoc, que confirman que en el pasado y también en la actualidad se mantuvo contacto con extraterrestres.

Por cierto, estoy convencido de que probablemente este año o el año próximo la desclasificación concluirá y que todo el mundo sabrá cuál es la historia oculta de los verdaderos extraterrestres. Porque Hollywood está manipulando el tema, y también la ciencia. Se te ríen en la cara si hablas de estas cosas.

Sin embargo, para mí está muy claro que nuestra historia también está manipulada y repleta de mentiras, lo cual se remonta a la historia de los denominados «ángeles caídos».

Por ejemplo, si tomamos el libro de Enoc, allí encontramos que aterrizaron en grupos de cincuenta en el monte Hermon. Lo mismo se repite en los Manuscritos del Mar Muerto en relación con estos ángeles caídos. Se los describe como personas grandes, grises, en ocasiones gigantes. «Nephilim» en hebreo, o «B’nai HaElohim»: los hijos de los dioses. Estaban aquí en la Tierra.

Incluso en el Génesis hay un texto que hace referencia a ellos, aunque la iglesia lo ha manipulado y lo ha quitado. Hay algunos fragmentos que afirman que «en aquel entonces los gigantes estaban en la Tierra y se mezclaron con los humanos, con las mujeres».

Así que en mi investigación sobre el origen del mal —sus antecedentes, por qué lo desconocemos— me di cuenta de que el planeta Tierra ha estado manipulado durante miles de años a través de personas de otros planetas y esto lo puedes encontrar en la mitología de cualquier cultura sobre la historia de los luciferinos. Si la historia cuenta que Lucifer intenta poner su trono por encima de la Unidad, entonces el texto original nos habla del «Mer-ka-ba», de este cuerpo de luz, esta radiación.

Significa que en el universo existe la posibilidad —no la obligación, sino la posibilidad— de que los seres vivos, sin importar el nivel de existencia en el que se encuentren, puedan actuar en contra de la Unidad. Este es el principio de la separación. Así que estas fuerzas del mal son esencialmente ignorantes, porque si, en lugar de vivir en la ignorancia, vives en el conocimiento, en «gnosis», no actúas de esa manera. Así que incluso estas personas que llegaron aquí a la Tierra tienen mucho por aprender.

Pero tuvieron el vehemente deseo de poseer nuestro planeta, de poseer el sistema solar. De allí la «Guerra de las Galaxias» en la mitología. Y lo puedes encontrar en todos sitios, hay muchos indicios. Es conocimiento prohibido porque si entendiéramos, si comprendiéramos las raíces del mal, sería peligroso para muchas personas.

BR: Marcel, ¿cómo relacionarías todo este panorama general? Porque anteriormente mencionabas el shock y la llamada al despertar que experimentaste y que, por supuesto, han experimentado miles de personas la mañana del 11-S, y que luego rápidamente notaste que había algo totalmente oscuro en todo esto... que no se trataba de la «guerra contra el terrorismo», sino de una guerra contra todos los ciudadanos del planeta.

MM: Sí.

BR: Y ahora nos estás comentando sobre las raíces antiguas...

MM: Ajá.

BR: ... y que existen registros de visitas extraterrestres en varias culturas, y que muchos se refieren a ellos como gigantes.

MM: Ajá.

BR: Bien, no quisiera atribuirte aquí cosas que no has dicho, pero ¿cómo encaja todo esto? ¿Cuál es la relación entre la antigüedad y la actualidad? ¿Cuál es el conocimiento secreto? ¿Y cuál es el núcleo de la mentira que nos contaron?

MM: El conocimiento secreto es que la mayoría de las personas de este precioso planeta no saben que están siendo manipulados en el sentido más amplio, en todos los niveles de la sociedad.

Y cuando hablo de los gigantes o Nefilim... también hay un texto precioso en los Manuscritos de Nag Hammadi, se encontraron manuscritos preciosos en la zona del Cairo. «Naga Hammadi» también significa «lugar de las serpientes sabias». «Nagas» significa «serpiente». Y existen dos tipos de serpientes. Por un lado, están las serpientes reptilianas que son muy malévolas; por otro, están las Nagas, gente de otros planetas muy evolucionada, educada y generosa que compartió su sabiduría y nos enseñó sobre la compasión y el significado de la verdadera civilización.

Así que, por ejemplo, existe un Evangelio de Felipe en los Manuscritos de Nag Hammadi. Y allí encontramos ciertas formas de gobierno, ciertas frases sobre los Arconte.

Y «arconte» —en griego «archontoi»— significa «gobernante». Los gobernantes. Y podemos hallar datos de que los gobernantes han estado durante muchísimo tiempo en nuestro planeta Tierra, intentando en repetidas ocasiones esclavizar al mundo.

Así que incluso en los textos antiguos provenientes de fuentes cristianas —conocimiento prohibido, claro— podemos encontrar muchísima información sobre este tema.

¿Cómo lo lograron? Personalmente me impactó porque en aquel entonces me di cuenta de todo. ¿Cómo lo lograron? Bien, debemos entender aquello a lo que denominamos Nefilim, arcontes, gigantes o en la lengua sumeria Anunnakis: «aquellos que descendieron del cielo a la Tierra». En la tabla número siete, Enuma Elish, se hace referencia a ellos.

¿Cómo lo lograron? En primer lugar se mezclaron con los humanos. Dañaron su código genético. Esto supuso una pérdida de la capacidad que tenían nuestros hermosos cuerpos para desarrollar consciencia absoluta en relación con la consciencia del universo y el amor al que denominamos Dios. Así que nos han ido esclavizando muy lentamente y nos creímos que era normal.

Si estudiamos esta historia y damos un gran salto hasta la actualidad, después del 11-S, podemos detectar claramente el sistema de control: Ley Patriótica, pasaportes biométricos, escáneres, más satélites, departamento de Seguridad Nacional, cooperación entre los servicios secretos, cosas como los bancos de datos de ADN.

Y no todo el mundo comprende cuál es la fuerza que se halla detrás de todo esto. Como bien describen las fuentes del Nag Hammadi, son los denominados arcontes, los Anunnaki, las serpientes del mal que intentan esclavizar a la gente de nuestro planeta.

Así que utilizan ciertos métodos. El primero es el miedo. ¿Por qué? Porque si tienes miedo todo tu sistema hormonal cambia.

Necesitamos nuestros chakras, nuestras ruedas de luz. Necesitamos nuestro sistema hormonal.

Para que nuestro organismo permanezca en un ambiente adecuado, necesitamos un cuerpo sano. Por eso el miedo es el arma más poderosa que poseen. ¿Por qué?

La mayoría de la gente desconoce que estas fuerzas no viven únicamente en un sentido físico, sino que crean, por ejemplo, realezas, lo que más tarde será la realeza, el linaje real. Los reyes son gobernantes en representación de los dioses, es decir, son los intermediarios entre los dioses y lo que ellos denominan siervos o súbditos. Debes entender que se trata de otro linaje.

Si realmente alguien es un buen rey o una buena reina, como el emperador Ashoka de la India, famoso por haber matado a mucha gente y luego, tras leer las fuentes del Budismo, se dio cuenta de lo que había hecho y entonces se deshizo de todos los elementos no humanos: ofreció protección a animales y árboles, y deseó la paz para su país.

Sin embargo, hay muchos reyes que... y por favor, no estoy juzgando, no estoy en contra, porque incluso aquellas personas que a menudo hacen cosas que creemos que están mal o no están bien siguen siendo nuestros hermanos y hermanas.

Nunca sabemos qué hemos hecho en otras vidas pasadas. No siempre somos santos. A la gente le gustaría ser santa, pero únicamente podemos comprender la historia del desarrollo de la materia y la consciencia si somos honestos con nosotros mismos.

Así que utilizan el miedo porque a nivel invisible también viven en lo que podríamos denominar el plano astral. Si uno de ellos muere, tienen ciertos métodos mágicos, rituales para llegar a lo que los tibetanos denominan «Bardo», a uno específico para ellos.

Únicamente pueden mantener su poder aquí, en este planeta... lo que voy a decir ahora es muy importante porque no se encuentra en muchos libros. De hecho, nunca lo he leído. Para mantener el poder necesitan un líquido muy especial. ¿Qué líquido? Sangre.

Si lees el libro de Goethe, «Fausto», allí hay un párrafo en el que el Fausto tiene que firmar un pacto con el diablo, con el mal. Así que toma su pluma y está a punto de firmar. Entonces el diablo le dice: «¡No! No firmes con la pluma. Debes firmar con sangre».

¿Por qué? Porque Goethe era un iniciado. Cuando Goethe dice en alemán «blut ist ein ganz besondere Saft», está diciendo «la sangre es un líquido especial».

La sangre posee algún tipo de fuerza que estos dioses carentes de amor necesitan para mantener vivos sus cuerpos sutiles y así poder gobernar durante más tiempo —recordemos que «arcontes» significa «gobernantes»— desde un plano invisible estableciendo contactos dentro de las logias secretas.  

Entonces la gente se pregunta: «¿Cómo es posible que haya tantas guerras?» Esta era mi pregunta de pequeño y así comenzó mi viaje, y te he contado tan sólo una pequeña parte de mi viaje. ¡Ni siquiera podía dormir! ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué? ¿Por qué no vivimos en el amor? ¿Por qué no vivimos en la compasión?

Mi descubrimiento fue que estas fuerzas del mal comen y beben de las fuerzas negativas del miedo.

Así que si lees «La Odisea» de Homero, verás que algunas personas tienen que ofrecer su sangre a los dioses.

Así que con esto de «linaje» nos referimos a que tienen un ADN específico, un tipo de sangre específico, pero en lo que respecta al alma somos todos iguales.

Así que, ¿por qué vinieron aquí los Anunnaki, los Arcontes, los Nefilim, los B’nai HaElohim?

Podríamos decir: «Bien. Nos han arrebatado el planeta».

Pero nos estaríamos olvidando de un escrito muy importante del Nag Hammadi. Te diré una cosa. Lo leí por casualidad esta mañana. Estaba escribiendo para mi próximo libro y fui a consultar la fuente del Nag Hammadi, y allí encontré este pasaje: «cuando los Arcontes, los gobernantes, creyeron que podían hacer el mal por medio del libre albedrío, fue el Gran Espíritu quien lo permitió para que la gente aprendiera».

¡Y esto es muy importante! Si juegas con niños, puede que te diviertas mucho. Pero si no te das cuenta de que es un juego y haces de él tu identidad, incluso las fuerzas del mal que tienen que aprender y nosotros mismos que también tenemos que aprender estamos en peligro.

Así que por un lado, estamos dentro de un juego, dentro de una mátrix donde existe un gran poder que utiliza el miedo: atentados, crisis económicas, la farsa del cambio climático. Por supuesto que existe un cambio climático. El clima está cambiando muy rápidamente y estoy seguro de que la mayoría de las personas no están preparadas para afrontar los cambios más grandes de la evolución de los seres humanos, y que también debemos cuidar de nuestros hermanos, los animales, los árboles. Siempre pensamos «yo, yo y yo».

Creo firmemente que necesitamos comprender ciertas historias como «La parábola del hijo pródigo». Para mí es una historia maravillosa. La escribí en uno de mis libros, «El sembrador».

Esta no es sólo una parábola que data de dos mil años. Es nuestra historia, porque lo que nos dice sencillamente es que «hemos abandonado nuestro palacio de luz y amor». Quiere decir que nosotros también vinimos a este planeta con un objetivo, para aprender, para ejercer la compasión.

Porque mucha gente piensa: «Bueno, somos consciencia absoluta. Somos todo lo que es». Es cierto, experimenté ese sentimiento como te contaba anteriormente... y sé que lo que estoy diciendo no es completo ni correcto, son sólo palabras... pero hay más.

El conocimiento que logramos comprender y adquirir en este hermoso planeta lo podemos trasformar en sabiduría. Eso también es el descubrimiento de Dios. Somos las voces y las manos de esta Unidad que puede aprender de su propia sabiduría.

A la gente le resulta muy difícil creer y comprender esto. Parece una especie de herejía, porque tenemos una opinión muy dogmática sobre lo que es.

Por ejemplo, en un texto precioso del Evangelio de Tomás llamado «Logium» los discípulos piden al maestro: «Por favor, explícanos qué es el Padre». Y tienes que saber que cuando Cristo habla del Padre, al mismo tiempo habla de la Madre.

Entonces el maestro contesta: «El Padre/Madre es reposo y movimiento, silencio y palabras». Así que si bien el universo tiene una forma material y está en movimiento, la esencia de la materia en todas partes y sin excepción es siempre consciencia. Lo que vemos es el cuerpo; lo que somos es consciencia.

Y en esta hermosa creación lo podemos experimentar. ¿Qué es exactamente la separación? ¿Cuál es su significado?

Así que si la «Parábola del hijo pródigo» nos dice que hemos abandonado nuestro palacio de luz y Cristo dice que somos luz, somos luz en la luz —y esto lo puedes encontrar en todas las tradiciones, en la espiritualidad, en todos lados—. Significa que si vinimos a este planeta y somos seres espirituales no descendemos de un mono. Aquellos que sostienen esta teoría, muy bien, saca tus propias conclusiones, yo saco las mías. Si quieres creer que desciendes de un mono, adelante. Yo no.

Somos seres espirituales y nuestra ropa, nuestra envoltura, es la materia. En la parábola esto significa que hemos perdido nuestro cuerpo de luz. Los tibetanos lo denominan «arcoíris» o «cuerpo de luz»; la tradición egipcia, «Mer-ka-ba».

Y al llegar a la Tierra, comenzamos a ingerir otro tipo de comida, comida pesada. La parábola nos habla de la carne de cerdo. Comida sin vida, sin vitaminas... comida muerta... y esto produce un cambio en nuestro organismo, en nuestra consciencia.

Así que esta pequeña parábola nos dice que no sólo hemos perdido nuestra posibilidad de tener un cuerpo de luz, sino que además nos hemos vuelto más pesados, más densos en la materia.

Y las fuerzas Anunnaki también comprenden esto y les gusta llevarnos hacia la esclavitud que ellos mismos desarrollan a través del dinero y otros sistemas para que continuemos atrapados en la materia. Como el nihilismo o el nietzschismo. La filosofía de Nietzsche es puro ateísmo y materialismo, o comunismo y «absurdismo». Esto significa que ellos siguen jugando su juego para que nosotros no despertemos.

Saben perfectamente cómo crear distintas filosofías, teorías, como dicen los Protocolos: «Déjalos que crean en el darwinismo, en Nietzsche y el comunismo».

Pero si realmente tu consciencia está despierta, sabes que se trata de una gran mentira.

Cuando la parábola dice «has perdido tu tesoro», en la tradición oriental significa que hemos perdido el «siddhis», nuestro potencial espiritual. Tenemos internet. Tenemos tecnología GSM, UMTS, satélites, sin embargo hemos perdido la capacidad de ver con el tercer ojo a través de la materia.

Y nosotros les confiamos nuestra evolución tecnológica y a ellos les encanta. Nos lo dan todo. Nos dieron internet, tecnología GSM, satélites... nos dieron tecnología y nanotecnología. No está mal. No está mal, ni está bien, y en este momento quizás tengamos que usarla. Pero si haces uso de la tecnología que sea de forma consciente porque ahora, por ejemplo, podemos llegar a muchas personas si hacemos un buen uso de internet. Pero hazlo siendo absolutamente consciente. Es un instrumento temporal.

Y la historia dice que llegará el momento en que el hijo pródigo despertará. La misma historia la puedes encontrar en la tradición oriental. Anteriormente te comentaba que esta tarde encontré una historia preciosa del mandeísmo. Los mandeos eran un grupo como los esenios que hablaban de «mandaha’hai». «Mandaha’hai» significa Dios, conocimiento interior, gnosis.

Esta historia habla de un príncipe que abandona su Palacio de Luz, que se materializa y recorre Egipto y otros países. Este príncipe cambia su alimentación, se olvida de su destino y no recuerda su pregunta elemental: ¿Qué eres? ¿Quién eres?

Estaba tan aferrado a la materia que se olvidó de aquello que su Padre/Madre le había dicho: «Bien, te quitaremos tu cuerpo de luz —cuenta esta preciosa historia—. Ahora tendrás un cuerpo material y otros cuerpos sutiles, pero por un tiempo perderás tu cuerpo de luz ya que debes penetrar profundamente en la materia, en el estado de separación».

Por encima de todo, está la memoria. ¿Y qué es lo que hace el Padre/Madre, la reina y el rey del palacio? Envían un águila con una carta en la espalda. Claro que las águilas tienen un gran espíritu y en este caso son las mensajeras. Han venido varios mensajeros a este planeta a traer amor: Budas, Krishnas, Cristo, Mohammed y otros maestros. Vinieron aquí a enseñarnos a través de un sistema que era bueno en aquel entonces, pero nosotros debemos crecer e ir más allá de cualquier sistema de conocimiento.

Por supuesto que debes recordar... recuerda que eres un ser espiritual, no eres miembro de ningún grupo, no eres católico, ni hindú, ni budista, ni islamista; eres un ser espiritual libre. Así que la carta que traía consigo el águila decía: «Por favor, regresa a casa, por favor. Ya está bien, ya es suficiente».

Más adelante la historia narra cómo el príncipe va despertando. Luego vuelve a recibir su cuerpo de luz y más tarde regresa a su hogar y su otro hermano, al igual que lo que sucede en la Parábola del hijo pródigo —es decir su verdadero arquetipo, su verdadera consciencia— se halla en absoluta paz. ¿Y cuál fue el descubrimiento?

El movimiento de Dios —de allí que tenemos la capacidad de reposo y movimiento, silencio y palabras—, el movimiento de Dios dentro del cual encontramos consciencia absoluta se encuentra un poco separado temporalmente y él no sabe quién, ni qué es, pero siempre hay señales en este hermoso universo que hacen que despertemos, que evocan ese «por favor, despierta».

También esta tarde te comentaba sobre una breve historia de la tradición Maya. Muy popular en este momento el 2012. Creo que muchas de las cosas que se dicen sobre el 2012 son absolutamente ciertas, sin embargo la gente no siempre comprende realmente su significado porque hay muchos que creen: «2012, el final de todo». Pero se equivocan.

Habrá cambios grandísimos... y muchos de ellos ya están ocurriendo. Pero por favor, no debemos tener miedo. Debemos comprender, porque hay otras fuerzas que intentan sembrar miedo. Debemos comprender que se trata de un ciclo normal.

Y los Mayas, por ejemplo, nos enseñan que hay una gran energía que está llegando ahora a la Tierra procedente de las Pléyades, y sabemos por medio de fuentes científicas que se trata del cinturón de fotones —hablamos de un tipo de energía tremendamente fuerte y poderosa, incluso si estás de noche en la cama absolutamente relajado puedes sentir esta energía descomunal en tu cuerpo—. Esta energía está cambiando nuestro ADN que está manipulado por las fuerzas que nosotros denominamos Annunaki, Nephilim o Arcontes. Esta luz llega exactamente cuando un periodo viejo se acaba, y ahora estamos haciendo la transición de la Era de Piscis, del pez, hacia la Era de Acuario —aproximadamente 26 mil años— y es un momento en el que se están abriendo muchos portales en la Tierra y el sistema solar.

Y ellos, las fuerzas del mal, lo saben. Saben que ahora se están abriendo muchos portales y saben que el 2012 es el punto de cambio hacia otra constelación del sistema solar completamente distinta que se halla en el centro de la Vía Láctea, «Hunab Ku» para los mayas.

Es un cambio inmenso. Lo siento muy fuerte en el cuerpo. La Tierra ha empezado a cambiar y cada día, cada semana con mayor intensidad. Cada vez hay más terremotos y patrones climáticos extremos, aunque en algunas ocasiones manipulados por las fuerzas del mal.

Lo más importante en este periodo es la cooperación, no debemos tener miedo. Porque también las fuerzas del mal nos están enseñando algo: que si permanecemos separados, entonces nos convertiremos en esclavos. Si vamos a cooperar, si vamos a unir nuestras fuerzas, nuestra fuerza espiritual, entonces podremos tener compasión porque ellos son también nuestros hermanos y hermanas, entonces podremos perdonar e intentar vivir en el amor.

Y cuán difícil nos resulta porque en ocasiones suceden cosas realmente horripilantes. Ofrecen a diario una gran cantidad de sangre, guerras, niños y animales. Por ejemplo, si las religiones sacrifican animales para sus dioses, lo que no saben es que no existe ningún dios en todo el universo al que le guste que mates animales para que hagas ofrendas con su sangre. Sin embargo, a las fuerzas Anunnaki sí que les gusta la sangre de los animales. Por eso todos los grandes maestros nos enseñaron: «No maten animales». Por dos motivos: primero, tienen derecho a vivir; segundo —y esto sólo lo decían en grupos secretos que lo pudieran comprender— es alimento para estas fuerzas.

Así que este joven realizó una investigación, una búsqueda sobre el porqué de la existencia del mal, y descubrió que el mal es una posibilidad en el universo, en el juego de las fuerzas, y que el mal únicamente puede existir si la gente no es consciente, si no despierta, si permanece en la ignorancia, si no comprendemos cómo las atmósferas invisibles operan en nuestras atmósferas materiales.

Y si podemos entender esto, entonces también comprenderemos lo que dicen los mayas, que el 2012 es el año del regreso de Quetzalcóatl, es decir, su dios con forma de serpiente emplumada. Algunas personas piensan: «Oh, se trata de un dios Anunnaki, de un reptiliano». Puede ser... yo creo que es algo más.

En los estudios alquímicos encontramos a la serpiente mordiendo su propia cola, esto significa que no vivimos en un tiempo linear —del pasado, al presente, hacia el futuro—. También la ciencia moderna nos ha enseñado que vivimos en una especie de matrix, en un sistema de reciclaje, en una caja.

Y si ya han terminado otros cuatro periodos —lo que el pueblo hindú denomina «Yugas» y en una escala mayor, los «Kalpas»; esto lo podemos encontrar en la ciencia babilónica de Berosus, cuando habla de los grandes periodos del universo—. Y si este periodo llega a su fin y actualmente nos estamos acercando, esto quiere decir que también han terminado otros periodos de 26 mil años e incluso otros mayores.

Estamos atravesando la edad de hierro, la época del Mal, la época de no saber quién o qué somos. Una época de masacres, asesinatos, soledad. Una época en la que no hay buena relación entre hombres y mujeres. Una época en la que los jóvenes tienen que pertenecer a alguna pandilla porque de lo contrario no saben qué hacer en este planeta. ¡A veces hay gente tan hermosa aquí! No me refiero a los niños índigo que tienen una tarea en particular, sino también a los otros jóvenes que quieren hacer algo pero no saben qué, ven que no pueden hacer nada y entonces forman pandillas, por ejemplo. Esto se recoge en el conocimiento antiguo de la India llamado Purana, el conocimiento de la sabiduría antigua.

Así que si entendiéramos lo que nos quiere decir el conocimiento alquímico a través del uróboros... significa que las cosas se van repitiendo a sí mismas... no en la misma medida, siempre hay alguna variable, algún cambio, pero desde luego que este cambio no tiene nada que ver con el cambio del que nos habla el presidente de Estados Unidos.

Y al final, sigues estando en la caja si no renaces, porque lo que la gente no sabe que yo he aprendido también del budismo es que somos productores de energía mental. Y mientras tu mente siga teniendo como base el deseo, seguimos alimentando nuestros deseos. Luego Buda, por ejemplo, dijo: «Llegará un momento en el que terminarás con la muerte». Él lo llamó «nirvana». Quiere decir que se acabó.

Los cátaros lo llamaban «endura». Es una palabra occidental y significa que tú terminas con esto. Porque verás, el sistema de reciclaje y lo que llamamos reencarnación es verdad. Existe, pero no nos hace libres.

Yo enseñé en su momento lo que es el «thangka» de los budistas. Verás, en el núcleo del «thangka», allí es donde la gente se recicla. Hay mucha gente que no sabe que aquellas personas que ves en el núcleo reciclándose en varias condiciones de consciencia, también son Buda. Así que en el núcleo también está Buda pero en movimiento, en división, en personas.

El verdadero Buda se encuentra fuera del «thangka», fuera del ciclo. Significa que nuestro espíritu de Buda, nuestra consciencia cósmica, es el maestro del tiempo y del espacio, y mientras sigamos deseando permanecer aquí en este planeta que es hermoso... ¿pero con el deseo podemos permanecer aquí? Es el regalo del universo. ¿Te gusta? Incluso cuando la gente sufre no se da cuenta de que está creando energía nueva en sus mentes para un nuevo renacimiento. Por eso los grandes maestros nos enseñaron que debemos tomar otro camino y con esto no se referían a la reencarnación.

Por ejemplo, Cristo decía: «Si no renaces del agua y del fuego, no encontrarás el Reino de Dios». Todo el mundo sabía que el agua, la corriente, es el conocimiento interior y que el fuego es el espíritu del universo.

Así que si vamos a cambiar nuestra conducta, si vamos a percibir a todos los demás como nuestros hermanos y hermanas, si nos damos cuenta de que el hecho de pensar «ellos son malos y yo soy bueno» es también una forma de separación, entonces podremos dar el salto —no es que tú des el salto—, pero el salto ocurrirá y todo estará bien. Todo. ¿Significa que no tenemos que actuar? No.

Puedes vivir al mismo tiempo en dos niveles, el nivel que conoces y el nivel del sufrimiento. ¡Hay tanto sufrimiento! ¿Y qué es lo que te gustaría? Te gustaría que el sufrimiento, el dolor terminara. Entonces deberías actuar de una forma en la que no quedes ligado a los frutos de tus actos. Intenta ser «vega», que la gran energía, el espíritu de fuego opere a través de ti. Verdaderamente en esencia eres una «persona» —en latín «per» significa «a través»; «sonare» es... «sintonizar»—.

Ahora estamos atravesando una época realmente difícil, pero nunca debemos perder la esperanza. Puedo entender que algunas personas pierdan las esperanzas porque los pioneros en nuestro planeta Tierra tienen que realizar un trabajo muy duro. A veces están muy cansados. Puedo entenderlo. La gente realmente no sabe lo que están haciendo. Verdaderamente son héroes y no lo digo en un sentido personal.

Pero siempre digo, «nunca pierdas las esperanzas» porque en el fondo de la caja de Pandora siempre hay esperanzas. Y el regreso de la «serpiente emplumada» significa que el nuevo ciclo comenzará con consciencia; consciencia de quién y qué eres. Y luego puedes dar el siguiente paso que en verdad se trata del regreso a nuestra consciencia.

Podemos salir de la caja. Vemos la matrix. Vemos las fuerzas. Vemos lo que son los Anunnaki, los Nefilim, los Arcontes e incluso comprendemos el precioso manuscrito de la fuente del Nag Hammadi. Ellos creen que son los hacedores. Es terrible. No. El espíritu del amor, déjalo salir, les dará un lección muy, muy profunda.

BR: Ahora...

MM: Espero ser claro con lo que digo. No lo sé.

BR: Es maravilloso. Permíteme preguntarte un poco sobre el tema de la esperanza, porque como bien sabemos, en la propaganda preelectoral del presidente Obama se usó y abusó muchísimo de la palabra «esperanza» como un método de control hacia la gente. Hablaban de que siempre habría algo para mañana y nunca definieron, ni describieron nada. Siempre era lo mismo: «Bueno, ya saben... lamentamos no tener dinero. Lamentamos que hayan perdido sus casas, pero hay esperanzas en algún sitio». Y eso atrapó a la gente. En realidad se usó como un mecanismo de control.

Ahora bien, tú no te refieres a esto, ¿verdad?

MM: No.

BR: Tú te refieres a algo profundamente distinto.

MM: A algo profundo, sí.

BR: Y me gustaría que nos hablaras para concluir este video sobre la revolución que nos contabas y que has experimentado personalmente después del atentado del 11-S, y los motivos para el optimismo, el despertar de consciencia que tú has visto. Precisamente los mismos factores que están cambiando el planeta e influenciando estos tiempos dramáticos en los que vivimos, también están haciendo que la gente despierte. Son como bofetadas, avisos para que la gente, que está aquí por un motivo, empiece a actuar. Y muchos de los que ahora están viendo este video, también ven muchos otros. Están ávidos de aprender. Están ávidos de información. Están ávidos de orientación. Quieren saber qué hacer y quieren saber cómo ser.

MM: Sí.

BR: ¿Es posible relacionar todo esto de forma que podamos dar motivos a la gente para creer que este juego no se terminó?

MM: Sí, voy a intentarlo. En primer lugar, me alegro de que me hayas detenido en el tema de la esperanza. En una ocasión Krishnamurti me conmovió profundamente, sólo lo vi una vez y fue suficiente. Recuerdo que en uno de sus libros decía: «Debes perder toda esperanza porque la esperanza es futuro». ¿Por qué decía esto? Por lo que tú explicabas: por el falso motivo de la esperanza. Eso es lo que hacen las religiones, lo que prometen los presidentes. Nos dicen: «Nosotros cambiaremos todo, tú no pierdas la esperanza».

Eso no es lo que yo quiero decir. Lo que yo digo es que la base del universo —según mi experiencia— es la Verdad: amor, luz, inmortalidad, sin principio, sin final.

Así que cuando empleo la palabra «esperanza», quiero decir que tú no puedes cambiar la base del universo. Incluso los Anunnaki que creen poder cambiarla, no pueden. Pueden alterar un poco la situación, pero ellos también sufren.

Muchas personas creen que estos multimillonarios... ahora tenemos un nuevo multimillonario en México, el Sr. Slim; también están Buffet y Bill Gates. Todo esto es un juego de niños. El hecho de convertirse en multimillonario implica no darse cuenta de que uno es multimillonario interiormente, en un sentido espiritual, así que pierdes tu alma.

Así que, ¿qué podemos hacer cuando el mundo se encuentra en una situación tan dramática? Y lo digo con el corazón, con todas mis posibilidades para explicarlo: Estamos pasando por un momento muy peligroso actualmente, porque las fuerzas que se ocultas tienen unos planes muy definidos. Y si respondemos a sus planes —porque cada vez conocemos más su forma de operar— con agresión, enojándonos o faltando el respeto, entonces estamos haciendo lo mismo que ellos.

Así que tenemos que emplear la fuerza y el potencial que nunca hemos utilizado en nuestro planeta porque se manipuló y se prohibió. Se hizo uso y abuso de esta fuerza en canciones y en la literatura, y la gente la emplea como... no sé cómo. Pero la palabra «amor» no es una palabra, es una fuerza. Es la base del universo.

Así que lo que podemos hacer es llegar al interior y al mismo tiempo contemplar, meditar y actuar. Organizarnos. A menudo le digo a la gente joven de Bélgica, los Países Bajos y otros países: «Por favor, organícense. Hablen de sus causas, hablen de sus miedos y sentimientos. Coméntenlo entre ustedes». Estudien y también mediten. Empiecen a reunirse y escuchar una bonita melodía, lo que les guste, lo que les parezca bonito. Paz y armonía, hay que empezar por ahí. Empiecen con un texto bonito y coméntelo.

Organícense porque la mayor fuerza en nuestro planeta es la organización del sentimiento más profundo que posee el ser humano: el amor.

Lo más importante ahora en este periodo de nuestra evolución es no derrochar nuestro combustible, nuestra energía. No. Se trata de usar el combustible que tenemos dentro de la lámpara de nuestro cuerpo. Nosotros somos las vírgenes, las vírgenes sabias, las almas sabias. Y el «novio» no es otra cosa más que una inmensa energía que atraviesa nuestro sistema solar y la Tierra y que afecta a todos los seres vivos. También aquellos que piensan que nos pueden dominar están siendo afectados por esta energía.

Y puedo decirte desde lo más profundo de mi corazón que si se quiere en los próximos dos años, dos años y medio, la revolución más grande de todas habrá terminado y dará lugar a una nueva posibilidad. Si deseas mayor poder y más riqueza, entonces eres un ser humano muy, muy pobre.

Así que mirando a la cámara, mi mensaje está especialmente dirigido a esas personas. No estoy acusando. No estoy juzgando. Por favor, si estás escuchando esto, mírate a ti mismo: ¿Es este tu destino; saquear el planeta y quedarte con todo, causar hambre, alterarlo todo? ¿Es este tu verdadero objetivo en la Tierra?

Estoy absolutamente convencido de que existen fuerzas, abundante amor que cambiará la situación actual... no en el sentido de «Deux ex machina», nadie vendrá a decirnos: «Muy bien, limpiaremos esto por ustedes». Primero tenemos que limpiar el planeta a través de nuestra libre acción. Nunca lo olvides. Nunca digas: «Lo dejamos en manos de Dios».

En lo más profundo de nuestros corazones yace la chispa de Dios, así que nosotros tenemos que hacer el trabajo. Nunca podremos resolver los grandes problemas de nuestro planeta a través de la violencia o la agresión.

Liberémonos de las perturbaciones. Tenemos que ir más allá de los problemas; más allá de las religiones; más allá de los sistemas políticos; más allá de los sistemas sociales. Y lo que es más importante para los jóvenes, tenemos que ir más allá de nuestros miedos.

Únanse. Mediten. Recen de la forma que quieran. Comparte tu experiencia. Únanse —a nivel nacional e internacional—. La llamada al despertar no es para que luchemos a través de la agresión, sino para despertar nuestra conciencia, porque la consciencia es una energía muy fuerte. Es la energía más fuerte en todo lo que existe, en todo.

Así que volviendo al tema de la esperanza, la esperanza es la base de la vida, pero no en el sentido de que mañana llegará tu felicidad. No, la felicidad es posible únicamente ahora si decidimos despertar. No somos cuerpos separados. No somos descendientes del mono. No somos personas atrapadas en la materia, ¡ni ninguna de esas teorías descabelladas! Si de verdad posees un mínimo de inteligencia, descartarás esas teorías. Tú eres «that» en el verdadero significado de la palabra, en sánscrito significa que eres consciencia absoluta, amor, luz.

Así que al final de nuestro viaje... y actualmente estamos llegando a una especie de final en el que todos los factores de los patrones kármicos se están uniendo muy rápidamente en nuestra vida individual, en nuestra vida en familia, en nuestros países. Lo vemos a nivel de los líderes políticos: ¿Cuántos líderes sirven realmente a su pueblo? Si lideras un pueblo, tienes que servir a ese pueblo. La palabra «ministro» significa «sirviente».

Estoy absolutamente convencido de que todo cambiará en los próximos dos o dos años y medio. Por favor, a todos aquellos que estén escuchando: aprovecha la oportunidad para cambiar. Incluso aquellos que piensan «puedo aferrarme al planeta», no puedes ni siquiera aferrarte a tu cuerpo. No eres tu cuerpo. No puedes conservar tu vida. Eres una partícula, una partícula preciosa dentro de la totalidad del cuerpo que denominamos universo por la que circula a cada instante, día y noche, en todos los ciclos, la fuerza de la consciencia.

Así que, ¿qué podemos hacer? Hay que volver a quiénes somos. Esa fue tu primera pregunta. Mi vida fue y continúa siendo un viaje. He descubierto muchas cosas y he decido actuar. Y al mismo tiempo meditar, escribir y publicar mis libros con un único objetivo: siempre eres un vehículo, un mensajero. Así que...

BR: Justamente ese es el significado de tu nombre, ¿verdad? ¿Estoy comprendiendo bien su significado?

MM: En parte sí. «Messing» en el lenguaje alquímico significa «aquel que establece relaciones con todo». Ese es el primer significado de mi nombre.

BR: ¡Qué apropiado!

MM: Sí, así que estableces relaciones con todo lo que es. Y en ocasiones las personas desconocen el significado de sus nombres. El nombre no está ahí porque sí. Las historias sobre la creación siempre nos dicen que los nombres y los números son muy importantes. Tienes que permanecer un momento en silencio y preguntarte: ¿Qué significa mi nombre? Con esto no quiero decir que siempre sea importante en todos los casos, para todas las personas, pero a veces el nombre es un acuerdo.

Así que sentí que tenía que hacerlo. Para mí no existe otro camino. Es lo que me dijo el maestro en el bosque: «Tienes que realizar tu dharma». Y luego sientes que cada día, incluso en los momentos difíciles —porque claro que hay momentos difíciles—, pero te sientes protegido, sientes que el amor te está guiando y que cuando te veo, a ti o a otras personas, me veo a mí mismo. Veo al mismo ser. De modo que si te golpeo, o si le lanzo una piedra a otra persona, en realidad me lo estoy haciendo a mí mismo.

Así que por favor paren con los muros en Israel. Paren con los muros en China, con el antiguo muro de Berlín, con el nuevo muro en Egipto. Los muros significan que estamos ante una situación de separación. Toda la belleza de las personas, la diversidad de color y religión son todos una raza del mismo sol.

BR: Sí... los muros invisibles que existen entre nosotros mismos, que nos separan como personas y que en muchos sentidos —pese a que vivimos en la era electrónica— son en realidad más fuertes que antes.

Hace muchos, muchos años en la época de la Gran Depresión cuando la gente estaba realmente en apuros se ayudaban los unos a los otros. Y ahora no estoy tan seguro de que la gente esté dispuesta a extender su mano y ayudar a otros, porque vivimos aislados espiritualmente, en soledad, pese a que estamos conectados electrónicamente. Y aquí tenemos una paradoja.

Y una de las cosas que vengo diciendo, estoy seguro de que estarás de acuerdo, es que necesitamos restablecer la idea, el concepto de «comunidad».... comunidad en el verdadero sentido de la palabra: unión; comunidad como raza humana. Todos estamos aquí en esta nave denominada Tierra. Debemos responsabilizarnos de todas las personas, todos los animales, todos los ecosistemas que se están destruyendo, de todo aquello que no está bien. No se acabará todo de repente en dos años.

MM: No, por supuesto que no.

BR: Pero lo que tú dices, si entiendo bien, es que tenemos toda una ventana de oportunidades que aún está abierta para que podamos alcanzar un punto de inflexión donde seamos capaces de reivindicar la situación como nuestra. Y después de que esto suceda me atrevo a sugerir que habrá un largo periodo de limpieza por realizar, porque hemos convertido este lugar en un desastre. Y todo tiene que ver en parte con nosotros... suena como una afirmación, pero en realidad es una pregunta. Me interesa mucho saber qué opinas al respecto.

MM: Creo que estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dices. En primer lugar, el mundo electrónico es únicamente un sustituto, es un mundo virtual y por lo tanto como decía anteriormente, lo puedes utilizar. Pero si lo utilizas, hazlo conscientemente. Porque lo que realmente importa es lo que decías antes: la comunidad y la verdadera esencia que podemos ver en nuestros ojos. Y no digo: «que veo en tus ojos», sino «en nuestros ojos».

Así que la jaula de la revolución electrónica también tiene un efecto adverso en nuestro cuerpo, en nuestros cuerpos sutiles. Y ellos lo saben ¡claro que lo saben! Intentan tirarnos toda esta tecnología para que entremos en la jaula. Y únicamente podemos cambiar esta situación si somos conscientes.

No creo que todo el mundo vaya a cambiar en los próximos meses o años. Es imposible. Y creo que la naturaleza está dando más posibilidades a aquellas personas que no pueden despertar en este momento, porque la serpiente está una vez más mordiéndose su propia cola.

Aquellas personas que encuentren la libertad, que sean completamente libres, quizás como dice la tradición budista regresen en otro momento, como bodhisattva para ayudar, como Padmasambhava con muchas manos para ofrecer ayuda.

Esto también quiere decir que el 2012 no es el final. Más bien se asemeja a lo que tú denominas como punto de inflexión. Ahora tenemos muchísimas posibilidades. A veces será peligroso, a veces será duro. Por favor, trata de estar tranquilo y de moverte con la corriente, y al mismo tiempo actúa sin actuar.

Estoy seguro de que el mundo después del 2012 —en este sentido estoy de acuerdo con los Mayas— cambiará enormemente. Todos los que están en la política haciendo grandes negocios, grandes cantidades de dinero, grandes planes... [sonríe] ¡Perdón! Se me escapa una sonrisa porque ellos creen que son los arquitectos. Y no es así, no lo son.

No es que lo haya aprendido en la iglesia, la sinagoga o la mezquita; aprendí de mi propia consciencia que el verdadero arquitecto no se encuentra en una Logia Francmasónica, ni en cualquier otra tradición esotérica. El verdadero arquitecto, «archè tecta», significa que no somos nosotros los constructores del universo. Nosotros somos un manantial, una gota en el océano de la consciencia. Y si nos unimos [une las palmas], eso es «namasté» en la tradición oriental, significa que la dualidad es una, entonces eres el océano. Y no puedes afirmar con el ego: «soy el océano». El océano está allí.

Así que vamos a transitar un periodo muy importante, un periodo repleto de sorpresas. Creo que sucederán muchas cosas. La posibilidad está allí para que muchas personas despierten, para que despierten a la verdad, a la pregunta de quiénes y qué somos, para darnos cuenta de que somos todos hermanos y hermanas, que no podemos comprender la creación si no respetamos a los animales, las plantas, las piedras. Todo lo que existe aquí en nuestro planeta cumple una función. Si robas petróleo o extraes oro es porque no te das cuenta de que cumplen una función en el cuerpo de la madre Tierra.

Y no sirve decir: «eres un ladrón» porque todos usamos esos recursos. Por favor, no construyas un muro: «ellos son los malos, nosotros los buenos». Tenemos que darnos cuenta de que todo está interconectado. Eso es lo que me enseñaron los maestros budistas: «Pattika Samu pada». Significa que todo tiene una consecuencia.

Me gusta usar de ejemplo que hasta un pequeño ternero que se halla, por ejemplo, entre miles de vacas siempre encuentra a su madre. Lo mismo ocurre con los actos, siempre encuentran al actor. Lo que siembras, recoges. Hasta las fuerzas que creen poder dominar el planeta no deben olvidar que este orden —y no me refiero al Nuevo Orden Mundial— es el orden que constituye la base de la armonía de nuestro universo. Así que algún día recogerás aquello que siembres. Y puede que pienses: «Para eso falta mucho». Pero el momento llegará.

Así que debemos ejercitar cosas más profundas como la compasión y el perdón, porque podemos ayudar a los demás e incluso a nosotros mismos si somos capaces de permanecer unidos a la fuerza del perdón. Porque si no tenemos la capacidad del perdón, entonces la semilla del karma será la causa de más sufrimiento. Únicamente al descubrir en profundidad por qué suceden estas cosas, creceremos en compasión, perdón y entendimiento.

Así que en parte, este no es «mi» mensaje, sino el mensaje de lo que considero el periodo más importante de la evolución humana: Por favor, basta de hacer tus propios proyectos a lo grande. Escucha las voces de la Madre Tierra. Escucha las voces de nuestro sistema solar. Mira lo que está sucediendo. Mira lo que le está sucediendo al sol, que está cambiando enormemente. Mira los planetas, que también están cambiando muchísimo. Se está produciendo una revolución en nuestro sistema solar.

¿Y qué hace la mayoría de la gente? Hace nuevos proyectos. ¡Es una locura! Deténgase. No es demasiado tarde. Nunca es demasiado tarde.

Es demasiado tarde si no comprendes lo que quiero decir con «nunca». Entonces se cierran las puertas, como puedes leer en el Evangelio oculto de María Magdalena, una de las mujeres más sabias. La iglesia la convirtió en prostituta pero en realidad era una mujer iniciada muy educada. En una de sus escrituras, Epistis Sophia, hay un texto precioso: «Por favor, cuando llegue el final de los tiempos —que es el momento en el que todo el patrón kármico llegará a su fin— atraviesa la Puerta de Luz porque nunca se sabe cuándo se cerrará esa puerta». Atrévete. Es una aventura, una gran posibilidad para dejar de sufrir.

BR: Marcel Messing, muchísimas gracias. Hermosas palabras. Vamos a transcribir y traducir esta entrevista. Hay muchas personas que hablan esta y otras lenguas que necesitan escuchar lo que has aprendido a lo largo de tu vida. Sé que eres un mensajero, que todo este conocimiento ha llegado a ti. Eres un portavoz de la verdad y ejerces esta función en representación de miles de personas que están comunicando tanto como pueden la verdad que sienten están empezando a comprender. Esto se hace más evidente para nosotros día a día. Muchísimas gracias por el papel que desempeñas en todo esto. Estás interpretando un rol muy, muy importante.

MM: Sólo puedo decir: gracias, hermano.


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